El Gran Santander, como se le conoce a la Región Administrativa y de Planeación (RAP), es hoy por hoy una opción importante para empujar el desarrollo de dos departamentos.
Desde cuando surgió se le denominó como la puerta de oro de la competitividad, biodiversidad y reactivación económica de Norte de Santander y Santander.
En Colombia son ya 27 departamentos que en la actualidad hacen parte de la figura de la RAP con el propósito de salir adelante de manera mancomunada.
Bueno es tener presente que esta unión equivale a una extensión de 52.185 kilómetros cuadrados.
Eso lo decimos, para precisar que en esa materia representa el 4,5% del territorio nacional.
Al sumar las personas que habitan en los dos departamentos, esto nos da una población de 3.5 millones y aporta cerca del 7% al Producto Interno Bruto en el país.
Asumir ese reto de avanzar dentro de los derroteros de la planeación y la estructuración de proyectos, como las 35 iniciativas regionales que se tienen previstas adelantar en esta parte del país.
La gobernanza ambiental, transformación productiva y sistema multimodal hacen parte del eje para avanzar hacia la consolidación de un Gran Santander con fuerza como eje de desarrollo histórico, cultural y turístico, así como también; las apuestas por la promoción de la conservación y uso sostenible del capital natural y de los páramos en la región como el de Santurbán y el de Almorzadero.
Encontrarnos en esta conversación significa que empezamos a ver nuevas opciones para ir avanzando hacia escenarios en los cuales el progreso económico, social y ambiental sean la nueva etapa regional.
Con esa lámpara que alumbre el nuevo camino se esperaría la llegada de momentos en que la generación de empleos, el crecimiento del PIB, la ejecución de obras de envergadura y que la marca región Gran Santander empiece a arrojar resultados en los frentes de la producción y la competitividad seccional.
Contar con todas esas opciones en el tablero para que comiencen a transformarse en decisiones palpables, es una motivación para los nortesantandereanos y santandereanos sobre la edificación de un mejor futuro.
El empeño en la eficacia, y eficiencia para emprender esos planes contemplados en el portafolio obviamente nos llevará a ser un Gran Santander con amplias posibilidades, facilidades y garantías jurídicas para la llegada de inversiones dirigidas hacia el desarrollo industrial, agroindustrial, turístico y de las TIC, por ejemplo.
Una potenciación de esa naturaleza pondrá a los dos departamentos en las grandes ligas para el impulso empresarial, del comercio exterior y de un turismo diversificado.
Hasta ahí todo suena muy bien y hay que seguir con el ritmo como el anunciado recientemente por el subgerente regional de Proyectos del Gran Santander, Jhoel Bustos, de que la RAP es la forma más fácil de mostrarse de manera conjunta y de poder posicionar a los departamentos a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, lo anterior tiene que entrar en perfecta coordinación con la urgente recuperación de la seguridad mediante la desactivación de la violencia en puntos como el Catatumbo, el área metropolitana y en sectores de Santander. La seguridad es una necesidad inaplazable para el Gran Santander.
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