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Editorial
Decisión de vida
Algunos consideran que ir a las urnas es un acto político por los hijos o por la patria o por la sociedad.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 27 de Mayo de 2018

Casi nunca se lo ve así, pero votar, en un día como hoy, es una fundamental decisión de vida.

Algunos consideran que ir a las urnas es un acto político por los hijos o por la patria o por la sociedad o por los partidos involucrados. Realmente es por usted, primero que nadie más.

Es usted la persona que sentirá satisfacción por votar por el candidato que le pareció el mejor, al que usted decidió otorgarle el poder para cambiar la realidad que podrá beneficiarlo a usted, sin que se trate de una situación egoísta y mezquina.

Y, en ese sentido, cuando lo que está en juego es su propio bienestar, antes que nada, usted no puede equivocarse por falta de reflexión. 

Mucho menos porque, contra su sentir, usted votó por quien, en el fondo de su conciencia, usted no quería.

Si su candidato es el ganador, enhorabuena. Significa que la mayoría de los colombianos piensan como usted. 

Celebre tranquilo. Y si es uno de los derrotados, de todas maneras sentirá la satisfacción de haber hecho lo que hizo: privilegiar sus preferencias, sin ceder ante el llamado de otros. 

Y sentirá la tranquilidad que queda cuando se cumple con un deber, y elegir es uno de ellos, uno básico, uno esencial para todo ciudadano que sabe lo que significan la libertad y la democracia...

Esta vez, usted deberá tener cuidado ante el tarjetón: hay 10 opciones, pero, en realidad, las válidas son solo 8. Viviane Morales y Piedad Córdoba se retiraron.

Todas las restantes opciones son legítimas, incluida la del voto en blanco que, de todas maneras, es una decisión política que reafirma el espíritu democrático de usted y del país. Si le parece que ninguno de los candidatos le ofrece un poco más del bienestar que disfruta, vote en blanco. Pero vote.

Votar en blanco es una protesta que llevará a los partidos a reflexionar sobre la falta de programas convincentes y a comprometerse con el sentir ciudadano.

Las demás casillas son las de los candidatos habilitados, los que los partidos consideran son sus mejores miembros, los más idóneos para encabezar un gobierno y para liderar el país al menos durante los próximos cuatro años.

Hay situaciones que, aunque no lo parezca, deben ser tenidas en cuenta por usted cuando vaya a votar.

La paz es una de ellas. No está consolidada aún, pero se la puede consolidar, hacerla definitiva, a fin de que estos meses que llevamos sin la muerte regodeándose de la sangre joven regada en los campos, sin los gritos de dolor de los heridos y sin el llanto de los huérfanos, sean, no solo el presente, sino el futuro que usted merece y espera. 

Pero no todas las candidaturas tienen el mismo respeto hacia los acuerdos con las Farc, base de los tiempos actuales de tranquilidad.

Votar porque un candidato está más o menos comprometido en contra de los corruptos, no es opción: la lucha contra la corrupción no es bandera política, no es objeto de discurso, es una cruzada de todos, no en las urnas, sino en el hogar, que es donde nace el corrupto escuchando a los mayores hablar de cómo se libraron de sanciones pagando sobornos o de cómo lograron un objetivo acudiendo al todo vale.

No importa qué lo mueva, vote a conciencia. Y mientras más temprano, mejor.

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