Al darse a conocer el Producto Interno Bruto (PIB) de Norte de Santander, también se conocieron las mediciones hechas sobre este mismo indicador de la economía colombiana elaboradas por el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y el Banco Mundial.
El Banco Mundial hizo una previsión del PIB para este año del 1,7% y del 2,0% para 2024, calculando el organismo multilateral un mejor comportamiento que Brasil y el mismo Chile, que para este año se está advirtiendo un desempeño negativo del 0,4%.
Ha llamado la atención de los analistas que para 2023 el organismo observe ahora al país con un crecimiento superior al promediado para América Latina que es del 1,5% para el presente año.
En esa especie de revisión hacia arriba de la estimaciones iniciales sobre el desenvolvimiento de la economía regional, el Banco Mundial ya no piensa, por el momento que la región crezca solamente en el 1,3%, por las mejoras alcanzadas en algunos factores que incidieron positivamente.
La institución indicó que en la “medida que la inflación disminuya en respuesta al endurecimiento monetario y la caída de los precios mundiales de la energía y los alimentos, y a medida que la demanda externa se recupere gradualmente, se espera que el crecimiento aumente hasta el 2 % en 2024”.
Pese a esta perspectiva positiva planteada, los analistas advierten que economía colombiana registrará una desaceleración importante entre 2022 y 2023, luego del PIB de 7,5 % que logró el año pasado.
A eso hay que ponerle cuidado en regiones como la nuestra porque al registrarse un comportamiento menor, de lógica todas las mediciones que hacen parte del PIB de Norte de Santander decaerán en la misma proporción, generando entonces más complicaciones en aspectos que como sabemos tenemos muchas falencias.
De acuerdo el reporte del Departamento Nacional Administrativo de Estadística (DANE), el PIB de Norte de Santander, en 2022, alcanzó los $23.05 billones, es decir, $13.7 millones por habitante.
El indicador estuvo por debajo del PIB nacional por habitante, que fue $28.3 millones ($1.462 billones a precios corrientes).
Aunque las cifras de crecimiento estarán bien lejos del dato del 7,5%, lo importante es que también la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por ejemplo, también aseguró que a Colombia le va a ir mejor desde el punto de vista económico este año y el entrante.
Eso da tranquilidad a los mercados, por un lado, y favorece los proyectos que se quieran desarrollar, aunque el Estado no podrá descuidarse en los aspectos que inciden negativamente ni en desconocer aspectos tan importantes como la regla fiscal y el cuidado de las finanzas del país para evitar riesgosos descalabros.
Ese grupo de países, del cual hace parte Colombia, había dicho en un informe de noviembre que el PIB colombiano llegaría al 1,2% este año, pero ahora revaluó los conceptos y manifestó que la cifra alcanzará el 1,5%, o sea, tres puntos por encima del cálculo inicial.
Ojalá para tranquilidad de los consumidores colombianos, se den las proyecciones de la OCDE de una baja más pronunciada de la inflación en 2025 que, igualmente, ayudará a las perspectivas de crecimiento.
Pero esas expectativas positivas desde las esferas internacionales hay que fortalecerlas internamente despejando la gobernabilidad de los nubarrones de los constantes escándalos y definiendo acciones para hacer lo que el país necesita en todos los frentes, con menos discursos y más acción.
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