Al cierre de la semana, Norte de Santander mostró un pico alto de contagio con coronavirus el jueves y otra vez cifras preocupantes en el número de personas fallecidas por la enfermedad.
Los datos entregados por el Ministerio de Salud revelan que en los últimos seis días en la región 1.140 personas contrajeron la COVID-19, probando que la crisis pandémica sigue latente.
Y lo peor, es que en solo dos días, el 26 y 27 de este mes, ocurrieron más del 50% de los casos, puesto que se llegó a un total de 607.
No olvidemos que las manifestaciones, aunque pacíficas, pero en las que evidentemente se ha advertido que por obvias razones no se guarda el distanciamiento físico, pueden estar comenzando a mostrar su incidencia en la aceleración de la propagación del virus.
Reportes del Instituto Departamental de Salud, indican que hasta el pasado jueves estaban ocupadas 314 camas UCI en Norte de Santander, para un equivalente del 74% de la capacidad instalada del sistema para atender a los pacientes graves. Pamplona es el ejemplo más crítico.
Las cifras nacionales reveladas mostraron igualmente que el país mantiene la tendencia de romper la barrera de los 500 muertos diarios a causa de la mortal enfermedad, al ocurrir ayer de nuevo 509 fallecimientos.
Y mientras los muertos en el país por la pandemia se situaron en los 84.228, surgió una noticia que puede servir para dar aliento, como es el próximo inicio de la tercera fase de la vacunación contra el coronavirus que comprende a más de 9, 5 millones de colombianos.
Ahí se incluye a la población entre los 50 y 59 años, personas entre los 16 y los 59 años con comorbilidades, miembros de las Fuerzas Militares, de la Policía y de la Fiscalía, docentes, entre otros grupos.
Para el caso específico de Norte de Santander se advierte que deben mantenerse y acatarse las normas restrictivas vigentes y cumplir los protocolos para evitar que se desboquen los contagios y el sistema de salud se colapse.
Lo preocupante es que las alertas en ese sentido fueron activadas desde Pamplona, provincia que enfrenta una difícil situación como consecuencia del disparo de los casos, y cuya gravedad se evidencia en lo expuesto por la gerencia del Hospital San Juan de Dios.
“Se necesita de forma urgente la ayuda del Gobierno Nacional, departamental y municipal para la contratación de más personal asistencial, insumos y la logística necesaria”, fue la notificación del gerente Hernando José Mora González, teniendo en cuenta que la institución tiene como radio de atención no solo a Pamplona, sino también a Silos, Mutiscua, Pamplonita, Chitagá, Cácota y Cucutilla.
Y en la provincia de Ocaña el panorama pandémico tampoco es el mejor y por eso allá la alerta roja ya se ha activado, en medio del riesgo que representa el tercer pico que en el país ha mostrado síntomas de alta mortalidad.
Lo importante es mantener el cuidado riguroso. Las personas que se vacunaron deben mantener las medidas preventivas y el resto de población acatar las recomendaciones de las autoridades sanitarias, puesto que no se puede desconocer que el paro nacional con sus protestas y los bloqueos de vías, es un factor que no debe desconocerse como generador de complicaciones para la contención de la pandemia y la escasez de insumos indispensables para el tratamiento de los pacientes afectados por la COVID-19 y otras patologías.