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Editorial
Colegio encima de una ‘olla’
Valieron la pena esos $1.200 millones invertidos en la sede del colegio del colegio Nuestra Señora de Los Ángeles.
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Miércoles, 10 de Marzo de 2021

Sepultar una ‘olla’ del microtráfico con los cimientos y estructuras de un colegio contiene un poderoso mensaje de la sociedad contra ese flagelo que arrastra por igual a adultos, jóvenes y niños y que es un factor generador de inseguridad.

Ocurrió en Cuberos Niño, al sur de Cúcuta, en donde la Alcaldía acaba de hacer una de las mejores inversiones de los últimos tiempos y decidió dar un volantazo en la lucha contra el expendio y consumo de sustancias sicoactivas, enfrentándolo con más educación,

Para ponerle el contexto que permite darle la fuerza y significancia a lo sucedido, debemos recordar que entre ese barrio y Santo Domingo -ambos de la Comuna 10- se encuentra ‘la Tomatera’, una de las zonas  que por años ha sido catalogada de alta peligrosidad  y ‘fortaleza’ del narcomenudeo.

Y ese mensaje les debe de haber llegado con fuerza a los ‘jefes’ o mandamases de las estructuras que actualmente son quienes tienen el poder en ese lugar, al que en un operativo para tratar de desmontar esas organizaciones de microtráfico, hubo necesidad de entrar con soldados del Ejército y agentes de la Policía protegidos por un helicóptero.

Así que en medio de ese ambiente enrarecido por la criminalidad, resulta muy significativo utilizar la enseñanza y el conocimiento para dar la pelea contra microtraficantes y los jíbaros que hacen parte de esas bandas que montan sus imperios del mal en ciertos sectores de la ciudad, porque implica restarles fuerza y hacerlos ver como lo que son: un peligro para los cucuteños y nortesantandereanos. 

Valieron la pena esos $1.200 millones invertidos en la sede del colegio del colegio Nuestra Señora de Los Ángeles, para unos 300 alumnos de ese sector de la capital de Norte de Santander que tendrán su tiempo dedicado al estudio, el deporte y la recreación, que precisamente resultan ser la mejor opción para decirles no a la delincuencia y no a las drogas.

Tiene razón el alcalde Jairo Yáñez cuando dijo que “haber construido un colegio encima de una tradicional ‘olla’ de la ciudad, tiene una altísima significación de nuestro deseo fundamental de combatir el narcotráfico”, puesto que no debemos olvidar que precisamente esos expendios se nutren en parte con la cocaína que se produce con la hoja de coca cultivada en 41.749 hectáreas del Catatumbo.

Comenzar a ganar esos espacios territoriales en los que el miedo y la acechanza de quienes sin problema alguno vendían bazuco, marihuana, cocaína y otras sustancias, con una estrategia en donde la acción policiaca no es la única opción, debe consolidarse y replicarse en la ciudad.

Actuar así, es la notificación directa de que ya estamos cansados de ese sometimiento a la delincuencia y que el imperio de la ley y de la libertad ciudadana debe restablecerse, porque no queremos más violencia ni mucho menos drogadicción.

Así como ‘la Tomatera’ es el ícono del microtráfico en la capital de Norte de Santander, pues entonces el colegio  Nuestra Señora de Los Ángeles debe de convertirse en el referente de una ciudadanía cucuteña unida contra las ‘ollas’, que ahora en lo posible, no serán destruidas sino transformadas en espacios útiles a la comunidad, como por ejemplo, un parque, un jardín infantil, una biblioteca, un centro cultural  o un salón comunal, en cumplimiento de la nueva política pública para frenar los factores de inseguridad.

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