Cúcuta y el área metropolitana necesitan que el anhelado Centro de Convenciones salga de los papeleos y de los trámites para convertirse en una tangible realidad. En ese sentido acaba de darse otro paso hacia allá, con el denominado convenio marco.
De verdad que la ciudadanía quiere al menos ver la valla distintiva donde se diga que ahí se construirá esa añorada estructura, que contará con el equipamiento adecuado para las exposiciones, las conferencias, las macrorruedas, las ruedas de negocios, las muestras empresariales, foros, congresos y eventos similares.
El gancho de esta obra es que ayudará a vender a Cúcuta y Norte de Santander como destinos de negocios tanto en Colombia como en el exterior, aprovechando su estratégica localización fronteriza.
Poner la primera piedra pero también que los obreros empiecen a laborar y la maquinaria comience a funcionar al final frente al Hotel Villa Antigua, cerca de la casa del General Santander, en Villa del Rosario, donde está proyectado levantarlo.
¿Y la plata para hacerlo, está o no está?, es la pregunta que también se hace en la región, puesto que obtener los dineros requerido es indispensable para que la obra pueda desarrollarse sin complicaciones ni sobresaltos o interrupciones que luego, más adelante, vayan a convertirse en sobrecostos.
Sabemos que el gobierno del presidente Duque tiene todas las intenciones de realizar esta obra de tanta importancia para la región y con ella hacerle un homenaje al expresidente Virgilio Barco en el centenario de su nacimiento (17 de septiembre de 1921) colocándole su nombre.
Hasta el momento lo que se conoce es que del Fondo Nacional de Turismo (Fontur) van a salir $18.000 millones para que se construya el centro de convenciones.
Además, se ha dicho que hay otros $10.000 millones de regalías asignados por parte de la Gobernación, que emprendió la actualización de los estudios técnicos, por valor de $3.000 millones.
Entonces lo que debe hacerse es meterle el acelerador para que los planos y diseños estén debidamente listos y que se emprendan las obras lo más pronto posible, puesto que la región necesita de estos motores impulsores para buscar su reactivación económica.
Y en ese campo de las exposiciones y los servicios es que la capital de Norte de Santander y los municipios del área metropolitana tienen una enorme potencialidad para desarrollarse en ese campo.
Queramos o no y pese a las marcadas diferencias ideológicas entre los gobiernos de Caracas y Bogotá, Venezuela es un mercado importante que interesa a muchos empresarios no solo colombianos sino de otras partes del mundo.
Y qué mejor que lograr la consolidación de los negocios y la presentación de las potencialidades que ofrecen, haciendo la exposición en este punto esencial de la frontera colombo-venezolana, que pese a todas las dificultades registra un gran potencial para el intercambio comercial binacional.
El propio gobernador Silvano Serrano, que en su programa de gobierno asumió el compromiso de sacar adelante este proyecto, ha dicho que el convenio marco permitirá hacer realidad el centro de convenciones, que va a generar más oportunidades para todos y aumentar nuestra competitividad como ciudad y región.
Según los expertos, los beneficios que deja el turismo que generan estos centros son, entre otros, que se rompe la estacionalidad, atrae visitantes que no hubieran venido a la ciudad, formaliza y profesionaliza el sector, genera empleo cualificado y dinamiza la economía con la entrada y esparcimiento de dinero en uno o varios sectores de la población que beneficia y favorece a las personas que lo componen.
