Termina el año 2017 con un balance de contrastes y altibajos para Cúcuta y la zona de frontera. Y coincide este fin de año casi con las mismas preocupantes noticias con las que empezó en lo que respecta a los graves problemas de desempleo e informalidad.
Según el último informe del mercado laboral entregado por el Dane, Cúcuta y el Área Metropolitana se mantienen entre las primeras regiones del país con el más alto índice de desocupación.
La tasa de desempleo, en efecto, en el trimestre septiembre – noviembre, fue del 14,3 por ciento, igual a la de Quibdó, que es la primera ciudad con más población sin acceso a oportunidades y puestos de trabajo.
Las estadísticas oficiales que reflejan nuestra dura realidad evidencian la falta o el fracaso de las políticas y estrategias anunciadas por el Gobierno Nacional para hacerle frente, aunque reconocemos la buena voluntad y los esfuerzos que se hacen para procurar un cambio en la situación.
Como reconocemos también las preocupaciones y desvelos de los gobiernos locales, angustiados y acosados por los problemas y dificultades que genera, con todas sus funestas secuelas, la grave crisis económica, social y humanitaria que estremece a Venezuela.
Debemos tener siempre presente que en la medida en que la crisis venezolana no se resuelva, nuestra situación empeorará sin remedio.
Muchas veces se percibe una especie de secular abandono e indiferencia del poder central frente a la dolorosa problemática que padecemos, por lo que nuestras autoridades, gremios, dirigentes, congresistas y la propia comunidad están obligadas a hacer frente común en las presiones y exigencias para que se nos atienda como se debe y nos lo merecemos. En esto hay que insistir y jamás bajar la guardia.
Pero no todo puede ser negativo y hay razones para la esperanza. Nuestros indicadores sobre competitividad están mejorando, así como lo que respecta al emprendimiento de nuestros jóvenes y empresarios. Un hecho positivo y trascendente es que por lo menos en 15 municipios de Norte de Santander no se registraron homicidios durante el año que está por terminar.
El proyecto vial Cúcuta – Pamplona, incluido en el plan de las vías de cuarta generación y con inversiones por 1,5 billones de pesos, comienza a ser una realidad en los primeros días del nuevo año 2018. En el que se va se entregaron los intercambiadores viales de Atalaya y Rumichaca, mientras avanzan a buen ritmo las obras de ampliación del puente de San Rafael y la construcción del búnker de la Fiscalía. También, el Centro de Gestión Integral del Riesgo de Desastres (SOS), el más moderno del país y en el que se invirtieron más de 5.000 millones de pesos.
Del Gobierno Nacional hemos recibido igualmente el apoyo para mejorar y ampliar los programas y servicios en salud, educación, asistencia social, seguridad, convivencia y atención a las víctimas del conflicto armado que tan duro nos golpeó y del que por fortuna comenzamos a salir.
Pero falta mucho sin duda. El nuevo año será de intensa actividad política y electoral, y debemos y tendremos que hacer un gran esfuerzo y esmerarnos para elegir a los mejores. Aquí está la clave para sacudirnos del atraso y tomar la ruta que nos lleve al desarrollo y al bienestar general.
Ayer se conoció el decreto de la internación de vehículos, cuestión que habrá que analizar cautelosamente, pues las opiniones sobre su contenido son bastante controversiales, lo cual será ya en el año entrante.
En el nuevo año que se inicia mañana deseamos a nuestros lectores, suscriptores, anunciantes y amigos, muchas felicidades y prosperidad.
