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Editorial
¿Ancha es Castilla?
‘Ancha es Castilla’, cantaban los poetas para referirse a la España que eran grande…
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La opinión
La Opinión
Jueves, 28 de Septiembre de 2017

No fue como la mayoría de los Estados, que cobraron vida independiente de un día para otro. España fue naciendo poco a poco, más o menos desde el siglo octavo, y se posible que así muera, lenta, inexorable, definitivamente.

De nada le vale hoy haber sido dueña del mundo, la nación más poderosa del planeta. Su futuro está marcado y no es de eternidad, ni siquiera de unos cuantos siglos más. Quizás quede limitada a la Castilla de la que nació antes de que los españoles se den cuenta.

‘Ancha es Castilla’, cantaban los poetas para referirse a la España que eran grande…

Este domingo, en Cataluña, habrá un referendo que dirá si los catalanes quieren ser un Estado independiente. Desde luego, el gobierno de Madrid se opone con determinación a la idea de la consulta, a la independencia y a la secesión de su más emblemática provincia.

Pero, cualquiera sea el resultado, los deseos de independizarse de Madrid no tienen marcha atrás: Cataluña lo logrará, quiera o no el resto de España. Lo peor es que querrá. Al fin y al cabo España no es más que un milagro de unidad de varias naciones a las que casi ni el idioma las une. Si acaso la bandera.

Andalucía, Aragón, Principado de Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia La Rioja, Comunidad de Madrid, Región de Murcia, Comunidad Foral de Navarra, país Vasco, Comunidad Valenciana y, para agregar, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, enclavadas en Marruecos, son las piezas del rompecabezas llamado España.

Todas tienen autonomía, es decir pueden decidir mucho de su destino, aunque para el resto dependan de permanecer unidas y dependientes de Madrid.

El domingo puede que ni siquiera se le permita a Cataluña el referendo. La decisión de irse es definitiva. El rompecabezas perderá una pieza y ya nada será lo mismo. Lo peor para España, sin embargo, es que la Comunidad Valenciana y las Baleares, vecinas y amigas de Cataluña, siguen en turno.

Será la reconfirmación de la vieja teoría del dominó, tan en boga en los terribles años 60 de Indochina, que predicaba que si un país entraba en un determinado sistema político, arrastraría a los demás de su área hacia esa misma ideología.

Los catalanes, sin embargo, tampoco son unánimes. La encuesta más creíble indica que 49 por ciento de ellos se oponía en junio a la independencia, mientras que  41 por ciento estaba a favor. No obstante, 48 apoyaba que se celebrara la consulta ‘tanto si lo quiere como no el gobierno español’, 23 por ciento si Madrid la respaldaba, y sólo 22 la rechazaba.

Hace pocos años, cualquiera de estas cifras favorables a dejar España era impensable.

Pero, en estos últimos días, en que el gobierno de Madrid ha actuado para frenar el referendo y la idea de independizarse, de muy poco le han servido los guantes de seda con los que ha manejado los hilos de la política. Por el contrario, ha logrado mayor unanimidad entre los catalanes, en especial los de Barcelona.

Siempre se ha dicho que el Rey es el aglutinante de la nacionalidad española. Al fin y al cabo, por él se salvó la democracia luego de la dictadura franquista. Solo que a Cataluña un rey de Madrid le tiene absolutamente sin cuidado.

El domingo, muy probablemente comenzará a avanzar un proceso que llevará a que los nuevos poetas escriban que ya Castilla no es tan ancha como algún día llegó a ser…

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