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Editorial
Abuso y explotación sexual
El ciberespacio es otro escenario en el que los delincuentes hacen de las suyas.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 14 de Mayo de 2026

Uno de cada cinco adolescentes en Colombia sufrió abusos y explotación sexual facilitados por la tecnología, según estudio de Unicef, ECPAT Internacional y la Interpol.

Ese dato adquiere rostro cuando se señala que equivale a cerca de 860.000 niñas, niños y adolescentes entre 12 y 17 años los que son sometidos a esta clase de hechos no solo en línea sino en interacciones digitales y presenciales.

Pero los anaqueles están llenos de estudios, análisis, exámenes y evaluaciones, que generan deliberación durante determinado tiempo y después se quedan ahí, mientras problemas como el señalado siguen en crecimiento.

Todos estos documentos con sus cifras, comparaciones, expresiones de los expertos y recomendaciones es necesario ponerlos en práctica,  ajustarlos a la política gubernamental y hacer que sirvan de referente en instituciones educativas y de otra índole.

Las prácticas de explotación y abuso sexual de niños, niñas y adolescentes facilitados por la tecnología, que abarca a 25 países, es la investigación dada a conocer y no puede desperdiciarse lo expuesto en ella. Es indispensable aprovecharla para afinar acciones y corregir errores.

Por ejemplo, hay que atender la recomendación de acabar la revictimización y evitar la sexualización de las niñas o  responsabilizar a las menores y a las mujeres por el abuso.

Fortalecer la articulación entre los sistemas de protección, justicia, educación y autoridades para garantizar una respuesta oportuna y efectiva para ayudar a  las víctimas y llevar ante la justicia a los culpables es razonablemente necesario.

Al ahondar en los datos, se encuentra que en el país es necesario motivar a los menores de edad para que denuncien, puesto que el reporte indica lo siguiente: “el 34% no se lo contó a nadie. Entre las principales barreras para denunciar están no saber a dónde acudir, la vergüenza, el miedo al estigma, creer que no era grave o pensar que no ocurriría nada si denuncian.

En un año, ninguno de los adolescentes encuestados reportó formalmente los hechos ante autoridades, líneas de ayuda o servicios sociales, se advierte en la investigación, lo cual indica que ese es un punto que es urgente  fortalecer.

Y algo destacable es que la investigación también hace un llamado para que las empresas digitales contribuyan a reducir los riesgos incorporando la prevención de estas violencias desde el diseño de las plataformas y mejorando las medidas de seguridad -por ejemplo- optimizando la moderación de los contenidos y aplicando controles de privacidad más estrictos.

Tiene que avanzarse con urgencia en este último aspecto dentro de la responsabilidad social que les corresponde a dichas compañías para ayudar a proteger a millones de usuarios de esa clase de esa clase de plataformas.

Sabiendo que el ciberespacio es ahora también otro escenario en el que los delincuentes hacen de las suyas, los acosadores sexuales las utilizan de diversas maneras para atrapar a las personas con diversos fines para infligirles daño o acosarlos de diversas maneras.

Para hacer una especie de escudo contra estos delincuentes, sin duda hay que hacer alianzas con las Policía y su unidad de delitos informáticos,  la administración de justicia, la institucionalidad para tener leyes más estrictas, los establecimientos educativos y la sociedad en general.

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