Si hay algo que aflore en Norte de Santander es el talento de las personas para surgir y salir adelante.
Prepararse en el campo profesional en cualquier área, con el fin de mejorar su calidad de vida y el deporte es uno de los vehículos en el que los atletas nortesantandereanos han alcanzado grandes logros en distintas actividades.
Jonathan Alexander Mendoza Figueroa, cucuteño de 35 años, fisioterapeuta egresado de la Universidad UDES Cúcuta, hace más de una década, la semana pasada participó en el Campeonato Ibérico International Massaje Champions, en Marbella (España), donde se coronó campeón en la modalidad de masaje deportivo.
El título obtenido por Mendoza Figueroa era algo que tenía planeado desde 2025 y se venía preparando para ir ganar, tras haber sido campeón panamericano en Medellín.
En el grupo del nortesantandereano del reñido concurso, hubo 20 masajistas de diferentes países, pero al final superó a una italiana que quedó subcampeona y un argentino, tercero.
Este fisioterapeuta de profesión demostró que la técnica y el conocimiento de la región están a la altura de las potencias mundiales, aunque dice que Europa lleva la delantera por ser el precursor histórico de este arte de la salud.
El logro no es menor. Jonathan se convierte en el primer cucuteño y colombiano en ganar en esta categoría a nivel internacional.
Cuenta que fue una competencia fuerte que requirió de mucha concentración para ejecutar las diferentes técnicas de terapia para el manejo corporal, de acuerdo con las exigencias del jurado para calificar a los participantes.
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“Hubo seis categorías de las cuales una era masaje deportivo con competidores de 10 u 11 países, entre ellos Canadá, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina, España Portugal, Albania, Italia y Malasia; en mi especialidad fueron 20 competidores”, señala un satisfecho Jonathan Mendoza por el título alcanzado.
¿Pero qué escaños debió ascender para soñar con ese primer lugar que finalmente consiguió? Desde territorio español Jonathan dice: “Fluidez, técnica, e innovación, combinación de técnicas y ergonomía de la parte anatómica”.
Además, se debió pasar un texto en español y otro en inglés para la calificación de los jueces, dado que eran de diferentes nacionalidades y con especializaciones en distintas técnicas.
“Algunos hablaban en español, otros inglés, entonces, ellos tenían que leer para tener una idea de evaluación”, explica.
Según Mendoza, lo que diferenció de los otros competidores que al igual que son muy buenos, fue su estilo propio. Su técnica de masaje deportivo de mantenimiento no se limitó a los métodos tradicionales; el fisioterapeuta integró posturas dinámicas, optimizando el uso de sus piernas y su propio peso corporal para aplicar la terapia.
"El masaje deportivo involucra puntos de presión y presiones más fuertes. Yo voy músculo a músculo, sabiendo qué estoy palpando gracias a mi profesión", subraya.
Su éxito radicó en una evaluación rigurosa donde jueces de talla mundial —provenientes de Canadá, Rumania, España, Malasia— calificaron aspectos críticos como la combinación de técnicas de masaje.
Profesión por convicción
Pero cómo nace la idea de ser fisioterapeuta o masoterapeuta, término que según Jonathan a la mayoría no les gusta, aunque así se ha conocido esta profesión.
Desde pequeño practicó karate, en la academia TAO-SHOU-DO del maestro Jorge Alirio Jaimes en Los Patios, y después incursionó en otra arte marcial, la capoeira, y de cierta manera se fue interesando por los movimientos y flexibilidad del cuerpo para desarrollar habilidades, pero a su vez vio que en esos ejercicios en los que se trabajan músculos y articulaciones hay que saber recuperarlos después del esfuerzo físico.
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Este cucuteño antes de dedicarse a esta área de la salud, tuvo en su mente otras carreras, como medicina y la ingeniería química, pero por cosas de la vida y quizás el destino lo llevó a ser fisioterapeuta.
“A través de las artes marciales, tenía mucha relación con la parte del movimiento corporal humano y realmente el objetivo de la fisioterapia es el movimiento corporal humano.
La parte de masaje deportivo la conocí en mi carrera de formación, tuve la oportunidad de tener buenos profesores, en esa época como el Luis ‘Chiqui’ Arias, en Indenorte”, reseñó.
Durante diez años por medio de la fundación Amaro, fue el encargado de la fisioterapia en la Liga de Natación, trabajando posteriormente con deportistas de alto rendimiento en disciplinas como el ciclismo, y el atletismo.
Con la natación trabajó hasta hace poco, pues consideró que era el momento de buscar nuevos aires.
"A veces uno se conforma con estar entre cuatro paredes, pero hay que atreverse a salir y mostrar que somos buenos en otros campos. Quería empezar a dedicarme más a la parte personalizada, aunque sigo trabajando con deportistas de diferentes ligas”, afirma Mendoza.
Del mismo modo, sostiene que desde el año pasado empezó a interesarse por este tipo competencias.
“Me pregunté un día, por qué no intentar competir, mostrar la parte de la masoterapia, pues es lo que hago a diario, y algo que nos decían en el campeonato, es- usted lo que viene a mostrar es lo que hace diariamente su trabajo-.
Y eso es lo que yo hago-, obviamente con un poquito más de presentación, más organizado, pero normalmente lo uno hace en su trabajo”.
Acerca de la enseñanza que le haya dejado el campeonato, indica que “aprender que el conocimiento no es absoluto, todos los días se aprende algo más”.
La historia de Jonathan Alexander Mendoza Figueroa es un recordatorio de que la fisioterapia y la masoterapia, cuando se ejecutan con rigor científico y pasión, no tienen fronteras.
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