Colombia arrancó con ventaja en el marcador con un gol tempranero de Jhon Arias, pero Croacia reaccionó rápidamente con tantos de Luka Vušković e Igor Matanović antes del descanso, certificando una remontada que el equipo sudamericano no pudo revertir en la segunda parte.
Aunque el capitán James Rodríguez fue protagonista desde el inicio, su rendimiento estuvo por debajo de lo esperado, en parte debido a la falta de ritmo competitivo tras su reciente incorporación a la selección.
El volante disputó 60 minutos antes de ser reemplazado por Juan Fernando Quintero en busca de mayor creatividad ofensiva en el tramo final.
Croacia, por su parte, manejó el partido con inteligencia tras la remontada. El técnico croata introdujo a Modrić en la segunda parte para controlar los tiempos y mantener el equilibrio cuando su equipo ya dominaba el marcador.
Lea aquí: Colombia perdonó y Croacia no: la derrota 2-1 deja varias lecciones
El gesto del final: más que un simple intercambio
Tras el pitazo final, ambos equipos se quedaron en el círculo central y se vivió uno de los momentos más comentados del encuentro. James y Modrić se saludaron con un abrazo, intercambiaron camisetas —la ‘10’ del croata por la de James— y luego se quedaron compartiendo palabras y risas, evocando su larga historia como compañeros en el Real Madrid.
Más allá del resultado adverso, este amistoso dejó lecciones para la selección colombiana de cara a su preparación mundialista, la necesidad de afinar la definición y encontrar consistencia en el mediocampo.
El próximo reto de la tricolor será otro amistoso de alto nivel, programado para los próximos días en su gira de preparación, en el que buscará ajustar detalles pensando en el Mundial de 2026.