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Llegó a vender ropa y terminó 'confeccionando' futbolistas: la historia de Elkin Uribe en Cúcuta
El técnico Elkin Uribe lleva 37 años formando talentos en el fútbol, una tarea que nunca imaginó que sería la profesión de su vida.
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Omar Romero - Periodista de Deportes
Omar Romero Güiza
Lunes, 20 de Abril de 2026

Vino a vender vestuario y terminó confeccionando futbolistas, muchos de los cuales llegaron a brillar en la ciudad, el país y el exterior. Se trata de Elkin Uribe, quien desde hace aproximadamente cuarenta años está dedicado a la formación de jugadores y al descubrimiento de esas grandes figuras.

Él decidió incursionar en el campo de las escuelas de formación a finales de los años 1980 y comienzos de la década de 1990, que en su momento constituyó un cambio en la forma de descubrir más talentos ante lo difícil que era entrar a un club profesional.

Ahí nace una escuela que durante 37 años se ha convertido en un referente, en una institución de Cúcuta y Norte de Santander para el mundo:  La Quinta Oriental, la cual también ha aportado grandes jugadores al profesionalismo.

Detrás de esa marca hay un hombre que llegó hace cinco décadas a la ‘Perla del Norte’ a trabajar, pero no imaginó que terminaría dirigiendo una escuela de fútbol, se trata del antioqueño Elkin Omar Uribe que recientemente cumplió 75 años y por un ‘capricho’ de su hijo Camilo Uribe, y terminó de cabeza en el fútbol.

Camilo hizo parte de ese Cúcuta que en 2006 sacó campeón Jorge Luis Pinto, la única estrella bordada en su camiseta.

De esa institución han surgido futbolistas de la talla de:  Rubén Darío Bustos (América, Cúcuta, Gremio, e Inter de Brasil).

Jaime Bustamante (Millonarios, Caracas de Venezuela).  Joe Louis Raguá (Cúcuta, Santa Fe, Águilas Doradas, Huila).

Néstor ‘Maravillita’ Cuadros (Bucaramanga, Atalante de México).  Los hermanos Briceño, Óscar y Daniel (Tolima, Millonarios, Deportivo Cali).

Un poco de historia

La Opinión, conversó con este paisa, que llegó como vendedor de ropa, zapatos, y de todo un poco.

Incluso tuvo restaurante, pero finalmente la ‘goma’ del fútbol lo envolvió en una telaraña y ha dedicado parte de su vida el, a formar jugadores, pero sobre todo personas integrales.

Dirigió las selecciones Norte en distintas categorías, saliendo campeón con la infantil en 1991 y con otras, subcampeón años después.

La última vez que estuvo al frente de un seleccionado rojinegro fue hace 27 años, pero este año, el presidente de la Liga Nortesantandereana Javier Cogollo lo invitó para dirigir la Sub-17, que esta semana jugará el Zonal Nacional en Bogotá donde enfrentará a Putumayo, San Andrés y Vichada.

Ruben Darío Bustos es uno de los jugadores que se inició en la Quinta Oriental y después trascendió en el fútbol suramericano.

El rosariense Ruben Darío Bustos es uno de los jugadores que se inició en la Quinta Oriental y después trascendió en el fútbol suramericano. 

Echado para delante

“Nací en el año 50, y en el año 1972 trabajaba con una empresa de tejidos de punto en Medellín, llamada Tejipunto y a Cúcuta llegué por esa época, como vendedor”, recuerda Uribe.

Dice que siempre fue atento, voluntarioso y se le medía a lo que fuera con tal de ganar plata.

“Yo era voluntario para todo, si me tocaba que coger un trapo lo cogía,  terminaba mi  turno las dos de la tarde, pero le decía al patrón -doctor qué hay que hacer- y me decía -usted acabó su turno- pero en la casa no tengo que nada que hacer, déjenme aquí haciendo algo”.

Todo eso, cuenta Elkin, le sirvió para que confiaran en él y le dieran una oportunidad de crecer como persona, ya que como trabajador lo que le sobraban eran ganas.


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Como era tan pilo, ese año en la temporada decembrina  fue enviado a Cúcuta con prendas de  ropa para venderlas.

“Por ese entonces había hecho unos semestres de mercadotecnia, en Diriventas, y me dice el jefe: ‘usted estudió ventas’, le dije sí doctor, como no, a la orden que hay que vender. Al otro día me presenté, y era para traer una ropa a Cúcuta. El señor que estaba no pudo venderla. La secretaria compró los tiquetes y nos vinimos con el almacenista y tuvimos la suerte de vender todo”, comenta.

Sin embargo, cierto día se cansó y se marchó para ser su propio jefe. “Vendí todo el trago que usted no imagina, tomé otra parte que me afectó mucho y acabé con eso”, afirma con nostalgia.

Después de eso,  Elkin montó un restaurante llamado Cositas Ricas en Quinta Oriental que llegó a ser muy popular en la comunidad, alcanzando a vender 300 almuerzos diarios.

Jaime Andrés Peralta, es otro de los hijos que dio la escuela de don Elkin Uribe, jugó en el Caracas FC, Millonarios y el fútbol de Brasil.

Jaime Andrés Bustamante (defensa) fue otro de los tantos jugadores que ha dado la escuela de don Elkin.

El fútbol en el camino

Para 1989 su hijo Camilo ya jugaba al fútbol y queriendo cambiar de aires montó en sociedad con su amigo Orlando Ballesteros  la escuela en Quinta Oriental.

“Después aparecieron personas como Jorge Maldonado, Gabriel Monsalve, el médico Llanes, y una cantidad de personas más. Esa gente me ayudó a ser grande e  inmediatamente ganamos todos los eventos”, añade.

Elkin sabía que no solo con saber al fútbol o haberlo jugado era suficiente y por ello comenzó a prepararse.

Asistió a talleres de fútbol, cada vez que viajaba a Medellín. Eso lo llevó a capacitarse, para finalmente convertirse en licenciado en educación física de la Universidad de Pamplona, carrera de la cual se enorgullece y que ha sido ejemplo para sus alumnos.

“Hubo una oportunidad de estudiar en la Universidad de Pamplona, nos dieron carrera a muchos que tuviéramos experiencia en fútbol, en diferentes deportes y nos dieron una forma fácil de estudiar con asistencia los sábados y domingos Así nos pudimos graduar con 51 años de edad y hoy seguimos trabajando”, afirmó Elkin Uribe.


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Ya como profesional graduado, nunca se afanó ni se obsesionó para dirigir a nivel profesional, teniendo la capacidad para hacerlo, lo suyo era la base, la formación y manifiesta que hasta donde la salud se lo permita seguirá transmitiendo sus enseñanzas y experiencias a las nuevas generaciones.

“Me siento contento y satisfecho con lo que he hecho. Incluso creamos un criadero de cerdos con uno mis hijos, Ángelo, veterinario, pero que también ha trabajado siempre en la escuela, porque también ha vivido del fútbol”, comenta.

Sobre por qué no dirigió a nivel profesional o una selección menor de Colombia, confiesa que estuvo cerca, pero como asistente técnico, pero por su carácter y temperamento perdió esa oportunidad.

 “Cómo le parece que fui postulado para ser asistente. Con Álvaro González Alzate, (presidente de la Difutbol) nos tomamos unos aguardientes en Medellín y me dijo estás pagando cuatro fechas, por grosero, si te manejas bien te postulo como asistente técnico de la selección, pero manéjate bien”.

Cuenta Uribe que cumplida la sanción volvió al banco para dirigir, pero de nuevo fue expulsado, perdiendo esa opción.

Viajó por Sudamérica dejando en alto el nombre de Cúcuta, ganando torneos en Argentina, Perú, Venezuela y hasta en México lo que le dio prestigio a la Escuela Quinta Oriental.

Esa experiencia y la de los torneos en Colombia lo impulsaron a darle vida al Binacional de Escuelas, el cual organiza desde hace 23 años y que llegó a tener más de 2000 jugadores en todas las categorías, y al que vino James Rodríguez en 2003, con la Academia Tolimense.

“Estoy satisfecho con todo. Todo lo que Dios me puso hacer y me dio la oportunidad ha sido lo máximo, para mí ha sido una satisfacción total de todo”, concluye Uribe.


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