Jaime Andrés Bustamante (defensa) fue otro de los tantos jugadores que ha dado la escuela de don Elkin.
El fútbol en el camino
Para 1989 su hijo Camilo ya jugaba al fútbol y queriendo cambiar de aires montó en sociedad con su amigo Orlando Ballesteros la escuela en Quinta Oriental.
“Después aparecieron personas como Jorge Maldonado, Gabriel Monsalve, el médico Llanes, y una cantidad de personas más. Esa gente me ayudó a ser grande e inmediatamente ganamos todos los eventos”, añade.
Elkin sabía que no solo con saber al fútbol o haberlo jugado era suficiente y por ello comenzó a prepararse.
Asistió a talleres de fútbol, cada vez que viajaba a Medellín. Eso lo llevó a capacitarse, para finalmente convertirse en licenciado en educación física de la Universidad de Pamplona, carrera de la cual se enorgullece y que ha sido ejemplo para sus alumnos.
“Hubo una oportunidad de estudiar en la Universidad de Pamplona, nos dieron carrera a muchos que tuviéramos experiencia en fútbol, en diferentes deportes y nos dieron una forma fácil de estudiar con asistencia los sábados y domingos Así nos pudimos graduar con 51 años de edad y hoy seguimos trabajando”, afirmó Elkin Uribe.
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Ya como profesional graduado, nunca se afanó ni se obsesionó para dirigir a nivel profesional, teniendo la capacidad para hacerlo, lo suyo era la base, la formación y manifiesta que hasta donde la salud se lo permita seguirá transmitiendo sus enseñanzas y experiencias a las nuevas generaciones.
“Me siento contento y satisfecho con lo que he hecho. Incluso creamos un criadero de cerdos con uno mis hijos, Ángelo, veterinario, pero que también ha trabajado siempre en la escuela, porque también ha vivido del fútbol”, comenta.
Sobre por qué no dirigió a nivel profesional o una selección menor de Colombia, confiesa que estuvo cerca, pero como asistente técnico, pero por su carácter y temperamento perdió esa oportunidad.
“Cómo le parece que fui postulado para ser asistente. Con Álvaro González Alzate, (presidente de la Difutbol) nos tomamos unos aguardientes en Medellín y me dijo estás pagando cuatro fechas, por grosero, si te manejas bien te postulo como asistente técnico de la selección, pero manéjate bien”.
Cuenta Uribe que cumplida la sanción volvió al banco para dirigir, pero de nuevo fue expulsado, perdiendo esa opción.
Viajó por Sudamérica dejando en alto el nombre de Cúcuta, ganando torneos en Argentina, Perú, Venezuela y hasta en México lo que le dio prestigio a la Escuela Quinta Oriental.
Esa experiencia y la de los torneos en Colombia lo impulsaron a darle vida al Binacional de Escuelas, el cual organiza desde hace 23 años y que llegó a tener más de 2000 jugadores en todas las categorías, y al que vino James Rodríguez en 2003, con la Academia Tolimense.
“Estoy satisfecho con todo. Todo lo que Dios me puso hacer y me dio la oportunidad ha sido lo máximo, para mí ha sido una satisfacción total de todo”, concluye Uribe.
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