La muerte de Cecilia Quintero, de 70 años, en la sala de espera del operador farmacéutico de Nueva EPS en Cúcuta, Cafam, había sido advertida —según usuarios— por las reiteradas fallas en la entrega de medicamentos.
Desde el año pasado, afiliados a la entidad venían denunciando despachos intermitentes y retrasos que, de acuerdo con estimaciones locales, afectarían a cerca de 800.000 usuarios en Norte de Santander.
El caso ocurre días después del fallecimiento de Kevin Acosta, en el Huila, quien, según sus familiares, no recibió durante dos meses el medicamento requerido para tratar su hemofilia. En la capital nortesantandereana, Cecilia Quintero murió, al parecer por un infarto, luego de reclamar a Cafam y a Nueva EPS por la falta de entrega de los medicamentos formulados para su hijo.
Quintero ingresó hacia las 9:45 a. m. a la Droguería Cafam, ubicada en la calle 15 entre avenidas 2 y 3 Este, en el barrio Los Caobos. Tras pasar por la ventanilla sin obtener respuesta favorable, decidió relatar su situación a otro usuario que se encontraba en la sala de espera y que grabó su testimonio.
Las quejas por la no entrega de medicamentos comenzaron a escucharse entre varias decenas de personas que aguardaban turno. Minutos antes de desplomarse, Quintero explicó que era madre de un hijo con discapacidad y usuario permanente de silla de ruedas. “A él le ordenaron pañales y metadona, pero desde septiembre del año pasado no le entregan nada”, afirmó.
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También denunció presuntas irregularidades en la entrega de insumos. “Los pañales llegan, pero dicen que solo entregan los de diciembre. El pendiente de ese mes lo sacaron porque, según ellos, ya estaba vencido y terminan botándolo a la basura”, señaló. Ese mismo día, agregó, le negaron los pañales y medicamentos correspondientes a enero. “¿Por qué no me entregan el pendiente de enero, si ya febrero se está terminando?”, cuestionó.
Quintero aseguró que la situación también afectaba a su esposo, quien —según dijo— no estaba recibiendo Rivotril, formulado por problemas vasculares tras una cirugía cardíaca; propafenona, para tratar una arritmia; ni rivaroxabán. En su caso, indicó que llevaba siete meses sin recibir eritropoyetina, medicamento que requiere por su condición renal.
Tras exponer su situación, se sentó en una de las sillas de la sala de espera. Intentó levantarse, pero se desplomó ante la mirada de otros usuarios que aguardaban la entrega de sus medicamentos.
Una mujer que se encontraba en el lugar intentó practicarle maniobras de reanimación, sin éxito. Cecilia Quintero falleció en el sitio, en medio de la consternación de decenas de personas que presenciaron lo ocurrido.