En medio de un país que se prepara para tomar nuevas decisiones políticas y que sigue marcado por tensiones sociales, hay palabras que, a pesar del tiempo, continúan interpelando la realidad.
Es así como las siete frases que Jesús pronunció en la cruz antes de morir vuelven a cobrar sentido en contextos donde la incertidumbre, la esperanza y las deudas históricas conviven a diario.
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Este es el caso de Norte de Santander, en donde, a propósito de la Semana Mayor, decidimos analizar cada uno de esos mensajes desde la realidad de un territorio atravesado por desafíos como el conflicto armado en el Catatumbo, la condición de frontera y las dinámicas políticas.
Esta es la lectura que hicieron diferentes actores de la región, en diálogo con La Opinión.

1. ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’
Colombia tendrá próximamente un nuevo Congreso y un presidente de la República que no deberán ser inferiores a los retos que enfrentan hoy las regiones, particularmente aquellas como Norte de Santander, en las que el conflicto y la condición de frontera suponen un acompañamiento especial.
Para el presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio, Sergio Castillo, el nuestro es un país diverso en todo sentido y por eso el rigor técnico de quienes representan a los ciudadanos en el Ejecutivo y el Legislativo debe ser muy amplio para entender las regiones y en especial esta zona fronteriza, como un lugar estratégico para el desarrollo económico, social y cultural de millones de personas.
“Tomar decisiones implica estar bien informado, tener buenos insumos y argumentos sólidos que permitan implementar iniciativas públicas de alto impacto para la ciudadanía”, planteó.

2. ‘Hoy estarás conmigo en el paraíso’
La frase, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, no la ve solo como una promesa espiritual, sino como un acto de dignidad y de reconocimiento en medio del dolor.
“Es Jesús diciéndole a alguien que, incluso en su peor momento, no está solo. Y eso conecta profundamente con lo que vivimos muchas mujeres hoy. Muchas veces nos toca resistir, resistir el juicio, el señalamiento. En mi caso, he vivido el ciberacoso, he sentido lo que es que intenten dañar tu nombre, tu dignidad y aun así uno tiene que levantarse, seguir trabajando seguir con su vida”, sostiene.
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Cano también piensa en lo difícil que es para muchas mujeres tener un equilibrio, entre ser mamá, profesional, responder en casa, en el trabajo y hacerlo bien. “No es fácil. Muchas veces lo hacemos cansadas, en silencio, pero para las creyentes, como yo, Dios está con nosotros”, dice.

3. ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’
La Semana Santa es una fecha en la que muchos se dedican a orar, a pedirle a Dios por la protección del territorio, pero especialmente por la de sus hijos e hijas, expuestos a la crudeza de la guerra, como es el caso de las Madres del Catatumbo por la Paz.
“Para nosotros, la palabra ‘Madre, ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu madre’, es lo que como madres del Catatumbo hacemos acá. Somos las mamás de todos y nuestros hijos son los hijos de todas. Por eso es que somos una familia que debemos cuidarnos, protegernos como Dios le dijo a María”, sostiene Carmen García, presidenta de la Asociación.
Recuerda que ellas luchan por todos sus hijos y no ven los colores de los uniformes. “En esta Semana Santa pedimos la paz de nuestro territorio. Anhelamos que nuestros hijos y nuestras hijas puedan vivir en paz, tener un futuro mejor, ya que en esta guerra que se lleva en el Catatumbo, son nuestros hijos los que están muriendo allí y por eso recordamos hoy esas palabras que mi Dios nos dejó”, expresó.

4. ‘Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’
Uno de los mayores clamores de los colombianos hoy en el país es la seguridad y Norte de Santander no está exenta de esa realidad. Por eso, el principal pedido, es que los ciudadanos puedan vivir tranquilos y salir a las calles sin temor.
“El tema de la seguridad hoy en día no tiene que ver más con Fuerza Pública ni más militares ni más policías. Tiene que ver con alternativas importantes de apoyo a la comunidad, proyectos en vivienda, educación, salud, vías. Eso es lo que nos interesa, pero uno nunca escucha hablar a nuestros congresistas con relación a eso”, considera George Quintero, secretario de Seguridad de Norte de Santander.
Para él, la paz no solamente es la que tienen que hacer los grupos al margen de la ley; la paz la tienen que hacer todos y construirla desde el territorio. “Pocas personas van al Catatumbo y conocen de la realidad de las cosas”, dice.
Quintero habla también de los cultivos ilícitos y opina que no hay una alternativa real en este momento en el departamento, que tiene más de 50.000 hectáreas sembradas.
“Ya llevamos más de 15 meses en una violencia que el Gobierno nacional no ha querido analizar de manera general sobre lo que está pasando en el Catatumbo. Seguimos desde acá tratando de que vengan, porque ya no es un tema del gobierno departamental. Ya hicimos todo lo que teníamos que hacer como departamento, tenemos proyectos obviamente encaminados al tema de paz, pero hay proyectos que requieren de su atención”, asegura.
Por eso para él, el Congreso tiene que mirar a al Catatumbo con ojos diferentes, no solamente como “una vitrina para hacerse conocer”, sino que realmente lleguen al territorio.

5. ‘Tengo sed’
Esta frase ti ene una dimensión profundamente humana, pero también puede leerse hoy como un clamor ambiental y territorial.
Desde la perspectiva de este docente universitario, “Tengo sed” refleja la crisis del agua en muchos territorios, donde el acceso no es suficiente ni seguro, y donde fuentes como el río Pamplonita enfrentan la presión por la contaminación, la deforestación y la expansión urbana.
Además, plantea que no solo el ser humano tiene sed, sino también los ecosistemas: suelos degradados, bosques fragmentados y cultivos afectados por sequías. Se trata, además, de una “sed” de justicia ambiental. Comunidades que viven cerca del agua, pero no pueden consumirla y territorios ricos en recursos, pero empobrecidos socialmente.
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“Hoy, la voz de “Tengo sed” no solo viene de la cruz, sino de los ríos contaminados, de los suelos erosionados y de las comunidades olvidadas. Es la sed del territorio que reclama vida, justicia y restauración”, concluye.

6. ‘Todo está consumado’
Colombia se enfrenta hoy a la elección de un nuevo presidente, en medio de una profunda polarización y confrontación que cada día divide más a los ciudadanos.
Al respecto, Juan José Sánchez, analista político, considera que el actual es un momento de tensión institucional y cuestiona algunas decisiones del Gobierno nacional, así como las apuestas políticas que se proyectan de cara al futuro electoral.
A su juicio, lejos de hablar de un cierre, el panorama sigue abierto y en disputa, en medio de un escenario donde distintos sectores buscan consolidar su fuerza política.

7. ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’
El padre Samuel Arias explica que esta es una de las frases más recordadas del Viernes Santo, al hacer parte del sermón de las Siete Palabras. Arias señala que esta expresión refleja una entrega total, incluso en medio de la incertidumbre.
“Jesús regresa al Padre con la misión cumplida, con el corazón lleno de alegría. Aunque en algún momento no comprende del todo el porqué de su misión, confía plenamente, porque solo Dios entiende el sentido redentor de su hijo”.
Desde esa perspectiva, asegura que esta palabra también marca una enseñanza para los creyentes. “La tarea nuestra es dejar que sea Dios quien realice su obra en nuestras vidas, confiarle nuestras dificultades, nuestras preocupaciones, nuestra agonía. En esta súplica se vive el instante de la vida y de la muerte”, afirma.
En medio del panorama electoral, el sacerdote hace un llamado tanto a los líderes como a la ciudadanía.
“Pedimos que quienes sean elegidos encuentren en Dios la sabiduría y los principios del Evangelio: la justicia, la verdad, la libertad, la paz y el perdón. Solo así nuestra sociedad podrá reconciliarse y cerrar un ciclo de violencia que nos ha afectado a todos”, propone. Además, retoma el mensaje del papa durante la Cuaresma sobre la necesidad de “desarmar la palabra”.
“Estamos llamados a cuidar nuestro lenguaje, a evitar que el odio, el rencor y los prejuicios marquen nuestras relaciones. La paz también se construye desde lo que decimos y desde cómo actuamos”, agrega.
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Finalmente, insiste en el papel activo de la ciudadanía en este momento del país. “Participar en las elecciones es asumir el rumbo que queremos para Colombia. Necesitamos perder el miedo, construir relaciones fraternas y trabajar por la reconciliación, para que nuestro territorio y el país sean espacios de paz”, manifiesta.
En medio de las tensiones, las promesas y las heridas abiertas, estas Siete Palabras no solo evocan un momento histórico o religioso, sino que siguen encontrando eco en la vida cotidiana. En Norte de Santander, entre el conflicto, la esperanza y la incertidumbre, estas voces muestran que aún hay preguntas sin resolver, pero también caminos que continúan construyéndose.
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