Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Ocaña
Abuelas mantienen viva la tradición de los siete potajes
Ocañeros se alimentan con la flor del barbatusco.
Authored by
Image
Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia
Jueves, 2 de Abril de 2026

Los colores y sabores de la flor del barbatusco conquistan un lugar en los manteles de los siete potajes durante la Semana Santa en los municipios de la provincia de Ocaña.

En las instalaciones de la Biblioteca Pública Chaid Neme, las adultas mayores explican la tradición gastronómica mientras preparan diversos platos típicos como símbolo de fe y cultura.

Durante la jornada, compartieron saberes ancestrales y evocaron recuerdos de sus antepasados, manteniendo vivas las tradiciones y fortaleciendo la identidad cultural en la comunidad.

La coordinadora de la Oficina de Cultura y Turismo, Jazmine Beatriz Ibáñez Lozano, destacó la importancia del relevo generacional de las costumbres.


Lea además: Aires folclóricos se integran a la programación de Semana Santa


“Son charlas enriquecedoras donde las abuelitas, a lo largo de su vida, alimentan con ese conocimiento a niños y jóvenes, a través de historias didácticas, en aras de conservar esa memoria viva”, recalcó la funcionaria.
 

Abuelitas de Ocaña preparan los siete potajes para mantener vivas las tradiciones.

Bendiciones gastronómicas

La Secretaría de Educación, Cultura y Turismo considera fundamental el rescate del patrimonio cultural, especialmente en la línea de la gastronomía durante todas las épocas del año.

Uno de los aspectos más relevantes es la alimentación a base de la flor de barbatusco, con una amplia variedad de preparaciones que se consumen durante los días santos.

La coordinadora del evento, Jazmine Ibáñez, resaltó la importancia de preservar estas costumbres asociadas a un árbol insigne de la región que, además de contribuir a la reforestación de las cuencas hidrográficas, posee un alto valor nutricional.

“Fácilmente puede reemplazar la carne y permite preparar dulces, mermeladas, limonadas, vinos, tortas, empanadas, arepas, además de acompañar huevos revueltos y pescado”, explicó.

“Esta actividad me gustó mucho porque me hace recordar con nostalgia tiempos de antes y fortalecer los lazos de convivencia pacífica”, manifestó Trinidad Conde, participante del encuentro.

Elida Solano, bibliotecaria y docente del taller de manualidades, resaltó el aporte de las adultas mayores en el relevo generacional para mantener vivas las costumbres de la Semana Santa. Las participantes comparten conocimientos ancestrales como la preparación del pescado, la sardina, dulces y croquetas de maduro.


Lea además: Ocañeros impulsan la reforestación de cuencas hidrográficas


“Es una tradición de Colombia, Venezuela, México y Perú que simboliza los siete pasos que dio Jesucristo en el viacrucis, así como las siete palabras en la cruz”, agregó.
 

Abuelitas de Ocaña preparan los siete potajes para mantener vivas las tradiciones.

Integración familiar

Rescatar los valores de compartir en familia, así como la práctica de sentarse alrededor de la mesa para reflexionar sobre las buenas acciones y los errores a enmendar, es uno de los objetivos del evento.

En el complejo histórico de San Francisco, las amas de casa celebran con orgullo una de las tradiciones más representativas: el Día del Barbatusco.

“Es una fecha que exalta nuestras raíces ancestrales y el ingenio de la gente, que ha convertido este fruto en símbolo de identidad, sabor y cultura ocañera”, señaló la vigía del patrimonio, Martha Pacheco García.

“El barbatusco no es solo un ingrediente de cocina; es historia viva, es encuentro familiar, es una herencia que se transmite de generación en generación y que hoy nos une para recordar lo que somos”, agregó la promotora cultural.


Lea además: Extreman controles en la venta de pescado en Ocaña


Esta celebración representa abundancia y unión familiar, y suele prepararse con antelación para evitar cocinar el Jueves y Viernes Santo, según explican las expertas en culinaria.
 

 Abuelitas de Ocaña preparan los siete potajes para mantener vivas las tradiciones.

Avío para el camino

Entre los antepasados —arrieros, pastores y gente de campo— era común llevar provisiones al hato para alimentarse durante las jornadas lejos del pueblo. Hoy, durante las peregrinaciones a monumentos y rutas ecoturísticas, se recurre a preparaciones elaboradas con la flor del barbatusco.

“Es la oportunidad de disfrutar lo mejor de nuestra tierra: paisajes increíbles, aire puro y la magia que solo la naturaleza nos ofrece. Es un plan ideal para caminar con amigos, compartir en familia o regalarse un momento de tranquilidad”, concluyó Jazmine Ibáñez.

 

Abuelitas de Ocaña preparan los siete potajes para mantener vivas las tradiciones.

Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en: https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.

Temas del Día