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Se movió el tablero político
Las consultas interpartidistas, en mi sentir, son un buen ejercicio democrático que bien vale la pena continuar haciéndolo, máxime si se sigue presentando esa “hemorragia de candidotes” que tuvimos antes del domingo pasado.
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Viernes, 13 de Marzo de 2026

Cuando apenas comienza a pasar el guayabo electoral y el panorama que hasta el pasado 7 de marzo se veía bastante gris oscuro, comienza a transformarse en gris claro, los colombianos empezamos a perfilar los candidatos que irán a primera y muy seguramente, segunda vuelta presidencial.

Las consultas interpartidistas, en mi sentir, son un buen ejercicio democrático que bien vale la pena continuar haciéndolo, máxime si se sigue presentando esa “hemorragia de candidotes” que tuvimos antes del domingo pasado. Esas, las consultas, ayudan a depurar y evita un desgaste institucional innecesario.

Pero, varias lecciones nos dejan las justas del domingo. Quizás la primera, es el decrecimiento de los partidos tradicionales en Colombia, sobre los cuales muchos “quemados” atribuyen la exclusiva responsabilidad a sus jefes máximos, cuando en realidad sus estrepitosas caídas son el castigo de sus regiones. En Norte de Santander, uno de los quemados vociferaba que él ya no se dedicaba a la que llamó “política parroquial”, haciendo referencia a que no le importaba el electorado de su departamento, porque era un hombre de talla nacional. Los pasados escrutinios, demostraron, que no era ni lo uno ni lo otro.

No admitir sus propias culpas, muchas de ellas en virtud de la arrogancia, la prepotencia, la patanería con que trataron a su electorado y, la manera corrupta con que manejaron por años sus responsabilidades en el Congreso, asestaron el principal golpe a los partidos que los cobijaron por años.

El “mea culpa”, debe ser individual y luego colectivo. Hoy, el pueblo pasó factura de cobro y dejó tendidos en el asfalto, aplastados por los kilos de su arrogancia a quienes por años fueron en el Senado y la Cámara “mucho ruido y pocas nueces”, “mucho tilín tilín y nada de paletas”.  Así “los quemados” pretendan hacer recaer la culpa en los jefes de los partidos. Y los ejemplos, están regados por todo el país, especialmente en los llamados partidos tradicionales y de algunos otros no tan tradicionales, a los que no les alcanzó la gasolina para elegir a sus jefes naturales.

En esta segunda molienda a realizarse el próximo 31 de mayo, con la primera vuelta presidencial, aparecerán “actores nuevos” como Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella, Sergio Fajardo y los ya ganadores de las consultas Paloma Valencia, Roy Barreras y Claudia López. Esto significa, como tantos analistas han comentado, que nada escrito está para los hasta ahora punteros Cepeda y De la Espriella. Más de 3´300.000 votos vienen volando sobre las alas de Paloma, ganadora de la Gran Consulta por Colombia, que superó en total los seis millones de votos, más que los obtenidos por el presidente Gustavo Petro, hace cuatro años.

Así las cosas, habrá que esperar los votos que obtengan los seis candidados que irán a primera vuelta. ¿Qué hará Paloma, si Fajardo la supera en votos? Y, ¿qué hará este último, si la primera le gana? E, igual en la izquierda; ¿qué harán con Roy y viceversa?

Otro aspecto a analizar, considero, es ¿qué pasará con la sensación de estancamiento de las campañas de De la Espriella y Cepeda? Una cosa son las elecciones a Congreso y otras, las presidenciales en donde el voto no está cautivo, es mucho más libre. Desde aquí, en el centro del país, aupada aún más por lo que representa la figura de Juan Daniel Oviedo, ganador absoluto en Bogotá, se ve a Paloma Valencia como una figura fresca, muy a pesar de la sombra de Álvaro Uribe. Y, si Oviedo decide acompañarla como fórmula vice presidencial, esa candidatura se fortalece enormemente, cuando también pareciera que los colombianos sopesan darle la oportunidad a una mujer para que sea la primera presidenta, en la historia del país.

Las novedades resultantes en las consultas, aunque no necesariamente como producto de ellas, también se reflejaron en los resultados de las parlamentarias en el país y, Norte de Santander. Figuras como Yirley Vargas, quien recoge los frutos que por años sembró en las comunidades de la región, así algunos pretendan demeritarla por ser la esposa del actual acalde de Cúcuta; Diana Riveros, viuda de mi amigo Diógenes Quintero; de Eimy Suárez a quien, haciendo abstracción del nombre de su padre, escuché en varias intervenciones y me sorprendió gratamente por su conocimiento y la fluidez de los temas tratados, muestran una tendencia a la renovación política en el Departamento.

Mención especial me merece Ariel Rodríguez quien llega a la Cámara Liberal, con una votación de casi 54.000 sufragios. “La fórmula de la perseverancia”, como se hicieron llamar Yirley y él, le aportó al Partido Liberal, representado en el Logo del Tarjetón casi 12.500 votos, a la fecha.

Si bien, Ariel, quien como se hace en estas contiendas realizó algunas alianzas y acuerdos, me parece importante rescatar un hecho: en esa votación se reflejó en forma importante, el voto independiente, el voto de opinión. Por más que pretenda también demeritarse, no podrá, calificarse “como de estructura”, esa importante votación. Cúcuta, especialmente, viene demostrando en las elecciones como las de Alcalde, esa característica. Esperamos que el nuevo Representante cumpla con lo planteado en su campaña, de renovar la política en el Departamento o de lo contrario se somete a la suerte de lo comentado al inicio de este artículo.


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