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San Poncio Pilato
Croniquilla
Authored by
Jueves, 2 de Abril de 2026

Cierta vez que me encontraba en la iglesia de San Rafael Arcángel de Cúcuta y oraba ante la imagen de la Virgen de Torcoroma, a mi espalda, en la pared del frente, había una señora venerando a un santo, el cual ciertamente no tiene identificación. Al menos yo no sé de quién es la imagen.

Me acerqué a la dama y le pregunté por el nombre del bienaventurado y ella me contestó que era san Poncio Pilato. “Pero ese hombre no fue un santo”, le repliqué, y ella arguyó: “Cómo no, si está en la Biblia”. A mi turno, le repliqué: “Naturalmente, está citado en el Nuevo Testamento como el gobernador romano que se lavó las manos y aun viendo que Jesús era inocente lo mandó a azotar y lo entregó a los judíos para que lo mataran”. Y añadí con sarcasmo: “era más malo que la carne de marrano cruda”. “Señor – me repuso la doña – crea usted lo que quiera y yo le sigo rezando a san Poncio Pilato”.

¡Ay, Dios mío!, me lamenté. Esta pobre feligrés habrá oído todos los años por Semana Santa los textos evangélicos que refieren la pasión, muerte y resurrección del Señor, y le habrán entrado por un oído y le saldrán por el otro. ¿Qué estará pasando? ¿El pueblo no entiende de qué se trata todo este asunto de los sacramentos, los pecados, el sacrilegio, el cielo, el infierno, el purgatorio, la misa, las devociones, el santoral, los ritos, o no habrá predicadores que le expliquen, aunque sea lo básico? (Alguien comentaba que en Estados Unidos los sicólogos les piden a los sacerdotes católicos que no mencionen en las homilías el infierno porque la gente se traumatiza).

¡Puede ser posible lo dicho sobre la predicación! ¡Como todo lo han reformado!

Y a propósito de Poncio Pilato, fue el mismo que se hizo famoso por ordenar escribir en una tablilla, en el cabecero de la cruz, en tres idiomas, hebreo, griego y latín, el motivo por el que Jesús era sacrificado: creerse rey de los judíos. Hablamos del Inri.

Cuando los enemigos protestaron por esta frase, Pilato pronunció otra sentencia que se repite hoy en día: “lo escrito, escrito está”.  Sin embargo, por los cambios mencionados en la Iglesia, el Inri lo han eliminado, cual lo muestra la gran imagen en el altar de la catedral San José. Inri es la abreviatura de “Iesus Nazarenus Rex Iudæorum” o “Jesús de Nazaret, rey de los judíos”.  

De pronto, pienso yo – tal vez por malpensado –, que dado que desde el Concilio Vaticano II, en pro de la atracción de todas las religiones hacia el Catolicismo  se borraron de muchos textos litúrgicos las alusiones a los judíos como los malos del paseo, también el Inri cayó en la proscripción. Con todo, nuestros hermanos mayores, los judíos, siguen en sus trece, y nada que se vienen para este lado.

Por supuesto que todas las reflexiones, oraciones y asistencia a las ceremonias de esta Semana Mayor son de sumo provecho, mas no podemos quedarnos solo en las nubes celestiales. Por el contrario, debemos aterrizar y pedirle al Crucificado que nos libre de la grave amenaza que se asoma sobre Colombia por un posible triunfo del comunismo en las elecciones del próximo 31 de mayo.


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