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El ave fénix
La mayoría del pueblo venezolano ha sufrido mucho.
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Jueves, 15 de Enero de 2026

“El ave fénix es un mito de un ave legendaria que renace de sus propias cenizas, simbolizando la inmortalidad, la renovación y la esperanza, con orígenes en la mitología egipcia (Bennu) y desarrollada por griegos y romanos, asociándose al sol, la resurrección y la vida cíclica…”.

Hace trece días, el pasado 3 de enero, cuando el mundo apenas se desperezaba de las festividades de finales del año pasado, nos sorprendió una noticia que no terminamos de digerir: Estados Unidos invadió a Venezuela en lo que se ha llamado, una operación quirúrgica que extrajo a Maduro del país y lo llevó ante una Corte gringa.

Lo cierto es que tanto el polvo y el humo que dejaron las explosiones del bombardeo de los aviones norteamericanos, como el que aún se mantiene por la implosión de las estructuras del régimen dictatorial venezolano, no ha permitido disipar y ver con claridad lo que pasó, cómo pasó y, sobre todo, lo que vendrá. Todos suponemos cosas y, como toda suposición es falsa, tendremos que esperar las realidades que el tiempo nos muestre. 

Sin embargo, parecen acertados los análisis que algunos expertos vienen haciendo. Que la transición hacia le democracia en Venezuela solo puede hacerse con miembros del mismo régimen que, aunque no lo reconozcan y vociferen frases muy al estilo de las izquierdas, están infiltrados y sometidos hasta la médula por el gobierno de los Estados Unidos. Y, aunque es una realidad que vienen por el control del petróleo, también lo es que no están dispuestos a perder la hegemonía sobre su patio trasero, nos guste o no. Y, esto, no es una apología al intervencionismo, es la demostración de lo que el gobierno Trump viene haciendo en el mundo cuando ve amenazados los intereses geopolíticos y económicos, del país que gobierna. 

Inauguró su gobierno, desatando una guerra comercial clavándole aranceles a quienes priorizaran el comercio con China, por ejemplo. Bombardeó el sitio donde Irán, según él, enriquecía uranio para construir armas nucleares. Ha apoyado a Ucrania en su guerra contra Rusia. Respaldó a Israel en el conflicto contra Hamas, ayudando a atajar la arremetida de los países árabes. Entonces, ¿por qué no meterse en el país que concentra las mayores reservas de petróleo del mundo y que, políticamente, estaba aliado con sus enemigos? ¡Se había demorado!

Ya habrá tiempo para escribir y opinar sobre el desarrollo de la transición política y económica, hacia la democracia en Venezuela. ¿Qué va a pasar con Diosdado, Padrino, los Rodríguez y su combo? Por ahora, la captura, por ejemplo, de los barcos que llevaban petróleo a Rusia y otros países; los anuncios de inversión de empresas norteamericanas para el rescate de la industria petroquímica y otros, nos permite pensar que los Estados Unidos no mataron al tigre, para asustarse con el cuero y que, permanecerán allí por un buen tiempo.

Delcy Rodríguez es apenas una pieza como presidenta encargada en funciones; y los presos políticos liberados y la oposición ya existente, considero que van a reagruparse para salir a enfrentar unas elecciones que lleve al restablecimiento de un gobierno democrático. Discurso, hay de sobra.

Pero, y mientras tanto nosotros en Norte de Santander y Cúcuta, ¿qué? ¿Somos simples espectadores comiendo crispetas como viendo una película de acción e intriga? ¿Estamos conscientes de que nuestro nuevo vecino son los Estados Unidos y no solo Venezuela? Es el momento de impulsar y concretar una zona especial económica, comercial, turística y académica. No vemos a los gobiernos departamental y municipal instando al Gobierno nacional ni liderando junto con los empresarios iniciativas para organizar la economía de servicios de la que somos expertos, ante la probable llegada de un turismo económico como en los viejos tiempos; ni formulando propuestas de condiciones fiscales y de infraestructura para el establecimiento de industria liviana o pesada, que por años hemos reclamado; ni trabajando en la creación de empresas promotoras de comercio, financieras, entre otros; ni estudiando la posibilidad de construir un plan de ordenamiento territorial binacional para ordenar el desarrollo fronterizo que la inercia de la economía, sin duda, creará.

Si no hemos aprendido del pasado, como diríamos coloquialmente, estamos jodidos. Está bien que en 13 días de lo ocurrido en Venezuela no podemos arreglar lo que se perdió en 27 años de dictadura y enfrentamientos políticos entre las dos naciones. Pero sí podemos anticiparnos y evitar que el peso de las medidas y realidades económicas que allá se tomen, nos caiga encima y nos aplasten, para luego reaccionar improvisadamente. No olvidemos que frente al gobierno de los Estados Unidos hay un empresario, un negociante. 

Elucubrando sobre las advertencias al gobierno del presidente Petro, no creo que los gringos se hayan metido a Venezuela sin mirar tan siquiera de reojo a Colombia. Considero que el Plan con el vecino, también nos incluye. Hoy nuestro país está en mejores condiciones que en los ochentas y los inicios de 2000, cuando todo se rompió con Venezuela.

La mayoría del pueblo venezolano ha sufrido mucho. Su infraestructura económica y productiva está en cenizas, pero, como el ave de la mitología, se levantará de entre ellas. Preparémonos para volar con ella.Tenemos el derecho de hacerlo, pues también hemos padecido las consecuencias. ¡Pilas dirigentes!


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