Nuevamente el Catatumbo, tierra hermosa de grandes seres humanos, nuevamente el Catatumbo llora y hace llorar a toda la región, el país pone sus ojos y su sensibilidad en su tragedia, no solamente fueron 15 vidas las que partieron en este trágico accidente, son familias y un gran número de comunidades que hoy seguramente no encuentran sentido a lo ocurrido, no encuentran sentido a su dolor.
Una región nuevamente golpeada, esta vez por una circunstancia accidental, afectada ahora en su capital social, el que tenían cada uno de estos seres humanos que partieron en este accidente aéreo, profesionales de la salud, líderes sociales, asesores en temas políticos, defensores(as) de DDHH, de los derechos de las mujeres y los temas de género en esta región.
Con el más profundo respeto quiero dedicar este espacio, para aplaudir la vida de Mayra Avendaño, quien dejó su Valledupar para dedicar gran parte de su vida a la ayuda humanitaria y la defensa de los derechos de las mujeres y las personas con identidad de género diversa en la región, una profesional de la mejor apertura institucional y comunitaria, que facilitaba espacios para que las instituciones lograran hacer su labor, una abogada incansable en la función de empoderar a las comunidades para que por si mismas, logren incidir en la decisiones institucionales para la protección de sus derechos, seguro deja hoy un legado… de que la Paz se construye desde la sonrisa, desde el abrazo y desde la fuerza que emerge desde la mismas comunidades.
Con el más profundo dolor, Diógenes Quintero, defensor desde su juventud, gran promesa de la verdadera política de esta tierra, esperanza de los que clamamos la urgencia de la renovación de la política de la región, partió haciendo lo que amaba hacer. Hijo del Catatumbo, hoy el innumerable número de vidas que salvó seguro lo lloran y oran por sus seres queridos.
Pese a su juventud, deja el mejor de los legados en comunidades y colegas defensores(as) de DDHH, incluyendo su amada esposa, que encontraron en él, seguramente, la mejor de las escuelas sobre cómo defender los DDHH, construir Paz y como llegar a espacios institucionales para diseñar políticas amables a favor de los que más lo necesitan en una región tan valiosa y golpeada como el Catatumbo.
Nuevamente un punto a favor del acuerdo de Paz, nos regaló las curules de Paz, y con esto la posibilidad de que un catatumbero, fuera la voz de la región en el congreso, dejando ahora un gran reto desde los valores del respeto, la apertura, los brazos abiertos y la presencia en el terreno, para los líderes(as) que aspiran hoy a ocupar este espacio.
Se le recordará por siempre, su vida seguramente servirá para continuar la tarea de insistir en el cumplimiento del derecho a vivir en Paz, en Catatumbo y todo Norte de Santander, su legado y su aporte continuará de manera incansable, en cada líder social, docente, alcalde, jóvenes, en políticos decentes, defensores(as) de DDHH. Diógenes Quintero, amigo, el universo escogió su tierra, seguramente para sembrar árboles, cuyas hojas tendrán escritos a favor de la Paz de la región.
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