Más del 5% de la población en el mundo vive con una pérdida auditiva. Es importante saber que existen soluciones para mejorar su capacidad auditiva y por ende, tener una mejor calidad de vida.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud - OMS - 360 millones de personas en el mundo sufren actualmente de pérdida de la audición. Por lo tanto, es importante continuar los esfuerzos de prevención frente a esta problemática.
Es importante la detección temprana de la pérdida auditiva. “Actualmente en Colombia está en curso el proceso de reglamentación de la ley que obliga a practicar el tamizaje auditivo neonatal a los más pequeños. Es muy importante que este estudio se haga antes de los 6 meses de edad, y que los papás y las personas que están a cargo del cuidado de niños permanezcan muy alertas ante cualquier signo de pérdida auditiva para que en caso de alguna anomalía acudan al profesional especializado oportunamente y así tomar las acciones necesarias lo antes posible”, afirma la fonoaudióloga Andrea Bravo.
Todos somos vulnerables a una pérdida auditiva. Es importante conocer cuáles son las causas de la pérdida auditiva, que pueden ser congénitas o adquiridas, con el fin de prevenir en el día a día o durante el embarazo ciertos hábitos que ponen en peligro la salud auditiva. Aunque resulte sorprendente, el uso excesivo de dispositivos de audio, tales como reproductores de mp3 o entornos demasiado ruidosos, pueden ser factores causantes de una pérdida auditiva.
Según la OMS, dentro de las causas congénitas que pueden desarrollarse en el momento del nacimiento o poco después, se encuentran factores como:
Causas congénitas
Rubéola materna, sífilis u otras infecciones durante el embarazo.Bajo peso al nacer.
Asfixia del parto (falta de oxígeno en el momento del parto).
Uso inadecuado de ciertos medicamentos como aminoglucósidos, medicamentos citotóxicos, antipalúdicos y diuréticos.
Ictericia grave durante el período neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido.
Las causas por factores externos
Algunas enfermedades infecciosas como por ejemplo la meningitis, el sarampión y la parotiditis.
Infección crónica del oído
Presencia de líquido en el oído (otitis media)
El uso de algunos medicamentos, como antibióticos y antipalúdicos
Traumatismos craneoencefálicos o de los oídos.
Exposición al ruido excesivo.
Exceso de aparatos de audio personales.
El envejecimiento por degeneración de las células sensoriales (presbiacusia).
La obstrucción del conducto auditivo producida por cerumen o cuerpos extraños.
