Actualmente las jovenes y adolescentes están usando gargantillas plásticas, conocidas como ‘shockers’ que suelen venir en pequeños tamaños y al estirarse son colocadas apretando el cuello. Estos elementos después de un uso por más de 2 horas afectan la circulación, por lo que no son recomendados.
Javier Lozano, asesor de imagen y diseñador de la Universidad del Área Andina explicó que los collares deben ser hechos a la medida cuando son estilos ajustados, de lo contrario se corre el riesgo de afectar la salud.
“No deben quedar muy apretados, pues además de afectar a quien lo usa, terminan viéndose feos o prestados, entonces se está cometiendo un nuevo error” dijo Lozano.
Los collares maxi
Pueden ser uno de nuestros accesorios favoritos, pero se debe saber que cualquier peso extra que rompa el equilibrio del cuello puede causar una gran tensión, dolor y provocar una postura encorvada, lo cuál se convierte en un gran daño para la espalda.
Los shokers
Lo que diferencia a este tipo de collares de otros más convencionales viene de una tendencia histórica, que ya llevaban las mujeres francesas en el siglo XVIII), es la forma y el modo en que se ajustan al cuello. En los 90 el shoker se puso de moda, las revistas como ‘LIFE’ los llamaban abiertamente ‘collares de perro’.
El nombre no le restaba actitud a aquellas gargantillas, más elegantes y enjoyadas , pero en los 90, estos collares se empezaron a usar con piedras de color cerradas en torno al cuello, o cintas de seda negra con un aplique justo debajo de la barbilla estando al alcance de todas.
*Pereira | Colprensa