En este marco, para su hija conversar sobre esos aspectos con su médico es una forma de exigir respeto por esta nueva necesidad. También es posible que le dé pena hablar delante de usted, lo cual no quiere decir necesariamente que tenga secretos o que ya haya empezado la vida sexual.
De otro lado, tampoco hay nada de malo en que usted quiera acompañarla; esto puede darle más tranquilidad y además aportaría datos importantes para la historia clínica. Pero si definitivamente la joven no quiere, esta decisión se puede aceptar y asumir con tranquilidad, sin darle mucha trascendencia.
Usted puede ayudarle a encontrar un buen especialista, aconsejarle que escriba una lista de los interrogantes y dudas que tenga y motivarla a que no sienta pena de preguntar.
Igualmente, esta es una oportunidad para hablar sobre temas relacionados con la sexualidad dentro de un marco de comprensión y respeto, atendiendo a las necesidades de su hija. Sin agobiarla con mucha información, dele sus opiniones e incluso haga alguna recomendación puntual. Aunque muchas veces para los jóvenes también es difícil conversar sobre estos aspectos, se ha demostrado que ellos prefieren recibir la información de sus padres, pero muchos no la solicitan por temor a ser juzgados o cuestionados.
No aborde muchos temas una vez ella salga del consultorio ni la llene de preguntas acerca de cómo transcurrió la cita. Mostrar disponibilidad para conversar acerca de lo que ella desee, ampliar algún tema o aclarar alguna duda surgida, son una manera de transmitir interés sin ser invasiva. De todas maneras, usted puede hacer énfasis en la importancia de seguir las recomendaciones del doctor. Así mismo, es pertinente dejar abierta la posibilidad para que hablen después o para que cuente con su compañía y apoyo si requiere más información, realizar un examen o una nueva consulta.
*Bucaramanga (Vanguardia Liberal)
