Para cuando la Casa Blanca lo calificó como cabecilla internacional de la droga en mayo del 2009, Walid Makled había pasado en unos pocos años de contrabandista menor a magnate portuario y dueño de una aerolínea gracias a sus conexiones con el poder venezolano.
Los agentes antinarcóticos colombianos y estadounidenses estaban eufóricos luego que Makled fue detenido el 19 de agosto pasado en Cúcuta. Estados Unidos lo consideraba muy fuertemente vinculado a un grupo de altos oficiales militares venezolanos leales al presidente venezolano Hugo Chávez que sospechaba se enriquecieron con el narcotráfico.
Makled, de 41 años e hijo de un inmigrante sirio, iba a ser extraditado a Estados Unidos bajo cargos de haber enviado unas 10 toneladas mensuales de cocaína a América del Norte y Europa, dijo el director de la policía nacional colombiana Oscar Naranjo.
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