Las autoridades también agregaron que, cuando la persona no cuenta con dicha cantidad, negocian con ellos hasta que se les deposite un monto menor, pero igualmente considerable.
Por otro lado, el comandante del Gaula aseguró que otra práctica que emplean los presos es la del falso servicio. Expuso que mediante esta los privados de libertad se contactan con los comerciantes para que lleven un producto hacia una zona rural de la ciudad.
“En ocasiones les ofrecen un mejor pago para que lleguen hasta las veredas. Una vez allí, la víctima es contactada por otro número, quien se identifica como integrante de un grupo armado y les dice que no tienen permiso de estar en esa zona”, recalcó el mayor.
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El Gaula informó que una vez las personas están involucradas en esa situación, el delincuente comienza a darles órdenes y exigirles el número telefónico de familiares o la empresa para la que trabajan.
De esa manera, bajo la premisa de que están secuestrados, los extorsionadores llaman a estos últimos y les solicitan altas cifras de dinero para la presunta liberación. Para mayor credibilidad, también se conoció que los criminales conectan la llamada con la víctima inicial, y los ponen a hablar de forma breve durante esa conversación extorsiva.
En otros casos, el Gaula de la Mecuc comunicó que los reclusos se hacen pasar por entidades financieras, de telefonía y empresas de planes vacacionales para estafar a los ciudadanos, y además de conseguir contactos de seres cercanos.
Con relación a estos crímenes cometidos desde la cárcel, la institución aclaró que las llamadas no solo se realizan desde la Modelo, sino también desde centros carcelarios ubicados en Valledupar, Tolima, y Boyacá.