El municipio de Cáchira, en Norte de Santander, se mantiene en alerta ante el riesgo de una creciente súbita del río Cáchira, luego de registrarse un desprendimiento de tierra en la parte alta de la cabecera municipal que ha generado un represamiento del cauce.
El alcalde Herman Fernando Jaime advirtió que el material desprendido —que incluye árboles y grandes cantidades de tierra— continúa acumulándose en el río, lo que podría generar una emergencia en cualquier momento.
“Ese material está represado. Puede que se destape esta noche o mañana, pero el riesgo es inminente”, señaló el mandatario, quien insistió en la necesidad de evitar permanecer en puentes o zonas cercanas al afluente.
Ante este panorama, la administración municipal activó un plan de contingencia. Entre las medidas, se habilitó el colegio Nuestra Señora del Rosario como albergue temporal para las familias que requieran evacuar, mientras que el personal del hospital local se encuentra en alerta para atender cualquier eventualidad.
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Las autoridades también informaron que una comisión técnica se encuentra en la zona de la finca Jericó evaluando la situación y verificando posibles represamientos adicionales.
Cabe recordar que el municipio ya había declarado la calamidad pública debido a esta situación y por movimientos en masa en la vereda La Esplayada y deslizamientos en la finca Jericó, este último asociado a una avalancha ocurrida hace aproximadamente 30 años.
Aunque hasta el momento no se ha registrado una emergencia mayor, las autoridades insisten en que el monitoreo es constante y que las alertas se emiten de manera preventiva para evitar pérdidas humanas.
Alarmas de emergencia
Las autoridades municipales explicaron que el sistema de alarmas instalado en la zona cumple un papel clave para advertir a la comunidad sobre posibles crecientes súbitas del río Cáchira. Según el protocolo, si la alarma se activa por un periodo menor a cinco minutos, se trata de una señal preventiva que indica a los habitantes mantenerse atentos y vigilantes ante cualquier cambio en el comportamiento del afluente.
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Sin embargo, si el sonido de la alarma se prolonga por más de 15 minutos de manera continua, la situación pasa a un nivel de mayor riesgo. En ese caso, las personas que residen en la ribera del río deben evacuar de inmediato sus viviendas y trasladarse a zonas seguras, siguiendo las indicaciones de las autoridades.
Este sistema busca reducir el riesgo de pérdidas humanas, especialmente en escenarios donde las crecientes súbitas pueden presentarse sin previo aviso, como ocurre en medio de la actual temporada de lluvias.