Con el comunicador social Diego Fernando Velosa sí se aplica la renombrada frase “nunca es tarde para cumplir los sueños”, pues a sus 55 años de edad logró grabar un tema de música popular, género que le apasiona.
El periodista, que nació en Río de Oro y vive en Aguachica (sur del Cesar), se siente un nortesantandereano más pues, casi a diario, se desplaza hasta la provincia de Ocaña para elaborar los informes con los que cubre, para un canal nacional de televisión, los hechos que ocurren en esta zona nororiental del país.
Perdió la cuenta del número de noticias que ha elaborado del Catatumbo, región en la que por cuenta de su oficio ha sido secuestrado en dos oportunidades por la subversión.
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Velosa, egresado de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), lanzó hace un mes en las redes sociales el video de la canción ‘Que me puedas perdonar’, escrita por el pamplonés Aldemar Villamizar, quien es docente de Artes en la Normal Superior de Ocaña.
Las retenciones de las que ha sido víctima no acabaron con las ilusiones del experimentado comunicador de cantarles al amor y al despecho.
Su primer secuestro ocurrió en mayo del 2016 cuando llegó hasta el corregimiento Filogringo, en zona rural de Tibú, para buscar reacciones de la desaparición de la periodista colombo-española Salud Hernández, quien estaba en poder del Eln.
Guerrilleros de la misma agrupación retuvieron a Velosa y su equipo de trabajo por más de diez horas y los dejaron en libertad después de despojarlos de sus cámaras, computador, celulares, trípode y los demás elementos de trabajo.
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Tres años después, estaba en el corregimiento de San Pablo (Teorama), registrando los daños ambientales de un atentado al oleoducto Caño Limón-Coveñas, de nuevo fue abordado por guerrilleros que lo retuvieron varias horas y por segunda oportunidad le robaron todos sus elementos de trabajo.
“En esa oportunidad iba con un defensor de derechos humanos y la intención era secuestrarnos para internarnos en el Catatumbo, pero la aparición de helicópteros del Ejército nos ayudó a salir de allí”, dijo el tercero de siete hermanos e hijo de una enfermera y un promotor de salud que, sin proponérselo, le inculcó su amor por el periodismo a través de un viejo radio por el que escuchaba con Diego las noticias de las emisoras de Ocaña.