Noche de terror en La Libertad
24 horas antes de que el infierno se apoderara de la vivienda de Rosalba Ortiz en Prados del Este, una noche de terror se vivió en la vivienda de Erika Liliana Arias Bastos en la calle 15A del barrio La Libertad.
“Eran las tres de la mañana y yo me desperté porque empecé a escuchar vidrios que se estaban rompiendo”, dijo Erika, quien vivía en la casa junto a su mamá y sus dos hijos de 4 y ocho años, además de su hermana, su cuñado y una sobrina también de cuatro años y otro de 14, además de una amiga de la familia.
Con la voz afectada, un poco por el humo que inhaló pero también por el llanto descontrolado que experimentó el pasado miércoles, tras asumir lo sucedido, contó que al salir del cuarto observó cómo las llamas, que se habían originado en la sala del hogar, comenzaban a crecer de manera descontrolada, fue en ese momento que corrió a despertar a su mamá, tomó a sus hijos y salieron de la habitación tratando de buscar un lugar donde ponerse a salvo.
Fueron momentos de mucha confusión, angustia y temor, pues todos los integrantes de la casa estaban diseminados por diferentes lugares y sin poderse encontrar porque tenían el fuego creciendo prácticamente en el centro de la vivienda, una casa grande de dos plantas y con amplio zaguán.
Con la ayuda de los vecinos, que rompieron las rejas de la entrada, poco a poco fueron saliendo los habitantes de la casa, y en medio de lágrimas de tristeza, pero también felicidad por verse sanos y salvos se abrazaban para saberse y sentirse vivos.
“Es un milagro que estemos vivos”, dijo Erika, quien una vez extintas las llamas no podía creer la magnitud del daño, “el calor del fuego levantó las baldosas del piso y no sabemos qué otras afectaciones provocó”, contó la mujer, quien señaló que están a la espera de la visita de un experto que les indique si la casa es habitable o no.
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La acción de los bomberos
En los tres incendios que se presentaron entre el 24 y 25 de diciembre se contó con la acción del Cuerpo de Bomberos, sin embargo, para algunos de los afectados, la respuesta no fue tan inmediata como la esperaban.
De hecho en el informe oficial de los bomberos se da cuenta que a su llegada los incendios se encuentran parcialmente controlados por los vecinos. Por ejemplo, en el caso del incendio en La Libertad, Erika Arias expresó su desazón por la demora de los socorristas.
“Después que salí de la emergencia le manifesté mi molestia a una funcionaria policial que se encontraba en el lugar y me mostró en su teléfono el protocolo que hay que cumplir para que los bomberos lleguen al sitio”, dijo la mujer.
No obstante, de acuerdo con la versión de los bomberos, la demora también tuvo que ver con el incendio previo que se registró a las 3 y 23 de la mañana en el barrio García Herreros; esa acción, además de la distancia entre ambos puntos dificultó la respuesta.
“Nos dijeron que al parecer quieren abrir una estación de bomberos en La Libertad, ojalá que sea así”, dijo Erika Arias.
Por otra parte, frente a la magnitud de los incendios y las pérdidas sufridas por las familias afectadas, la Alcaldía de Cúcuta, a través de la Secretaría de Gestión del Riesgo, entregó las primeras ayudas humanitarias, como alimentos, colchonetas y toldillos.