En el marco del Gran Debate de las Regiones, realizado en Barranquilla, las fórmulas vicepresidenciales presentaron un abanico de propuestas para transformar la educación media y superior en Colombia. El eje común fue la necesidad de cerrar brechas históricas, aunque las rutas planteadas difieren en alcance, financiación y prioridades.
El rector de la Universidad Simón Bolívar, José Rafael Consuegra, abrió la discusión con una pregunta directa: cómo llevar la educación a estándares de vanguardia en medio de un déficit estructural y financiero. A partir de ahí, los candidatos delinearon sus apuestas.
El primero en intervenir fue Carlos Fernando Cuéllar, quien centró su discurso en la crítica al modelo de financiamiento actual. Cuestionó que millones de jóvenes dependan del endeudamiento con el Icetex para acceder a la educación superior y propuso reorientar los recursos públicos hacia el fortalecimiento del talento humano. Su planteamiento pone el acento en la lucha contra la corrupción como condición para liberar recursos destinados al sector educativo.
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Por su parte, Edna Bonilla, fórmula de Sergio Fajardo, estructuró su propuesta en cinco ejes: acceso universal a la educación inicial, mejora en la calidad educativa, fortalecimiento de oportunidades para los jóvenes tras el colegio, dignificación del trabajo docente y una financiación más robusta. Introdujo, además, elementos como la salud mental, la inteligencia artificial y el multilingüismo como componentes centrales del sistema educativo.
En una línea enfocada en ciencia y cobertura, Pedro Luis De la Torre planteó incrementar los recursos del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología del 10% al 15%, así como ampliar la oferta educativa con nuevos cupos en instituciones públicas y privadas. También propuso ajustes al sistema de subsidios para estudiantes de menores ingresos, con énfasis en tasas de interés.
El debate incluyó posturas que priorizan la base del sistema. Leonardo Huerta advirtió que ampliar la cobertura universitaria sin fortalecer la educación básica resulta insuficiente. Propuso universalizar el preescolar y avanzar hacia una jornada escolar completa como pilares de calidad.
En contraste, Juan Daniel Oviedo planteó una visión más amplia, vinculando la educación con transformaciones estructurales del país. Su intervención se centró en la necesidad de abordar problemáticas históricas para construir un sistema educativo que contribuya a superar la desigualdad y la informalidad.
La tecnología también ocupó un lugar relevante. Marta Lucía Zamora destacó la importancia de incorporar herramientas como la inteligencia artificial y el blockchain en la formación académica, anticipando cambios en el mercado laboral y en profesiones tradicionales.
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Finalmente, Luisa Villegas propuso una combinación de jornada única, innovación pedagógica y expansión de modelos como los colegios por concesión. Su plan incluye la creación de becas de excelencia con alcance nacional e internacional.
El debate dejó en evidencia coincidencias en torno a la urgencia de reformar el sistema educativo, pero también diferencias en los mecanismos para lograrlo. Mientras algunos priorizan la redistribución de recursos y el acceso universal, otros apuestan por la articulación con el sector productivo, la innovación tecnológica o el fortalecimiento de la educación básica como punto de partida.