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Ocaña
Obispo de Ocaña pidió a los violentos gestos de paz a través del diálogo
Monseñor Orlando Olave clama el cese de hostilidades en el Catatumbo.
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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia
Miércoles, 8 de Abril de 2026

Ante los recientes acontecimientos, el obispo de la Diócesis de Ocaña, monseñor Orlando Olave, exigió a los violentos que cesen su accionar e invitó a los grupos enfrentados a buscar caminos de reconciliación.

“La Iglesia católica siempre está dispuesta a generar acercamientos para apaciguar los ánimos y lograr la convivencia pacífica en la zona del Catatumbo”, expresó el alto prelado, al indicar que el conflicto armado solo deja desolación y muerte.

Igualmente, censuró la práctica del secuestro, fenómeno arraigado en la provincia de Ocaña y el sur del departamento del Cesar, que deteriora el tejido social.


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“Ese dinero maldito no conlleva a nada y genera intranquilidad en familias enteras. Deben hacer un alto en el camino y reflexionar sobre gestos de buena voluntad para unir lazos fraternos, en aras de conservar la dinámica comercial en la región sin temores de ninguna naturaleza”, puntualizó.
 

El obispo de la Diócesis de Ocaña, monseñor Orlando Olave, clama el cese de hostilidades en el Catatumbo.

Un cáncer que consume a toda la familia

La Diócesis expresó su solidaridad con las familias que padecen ese drama y solicitó a la Fuerza Pública redoblar acciones para mitigar el flagelo del secuestro.

A los combatientes les recomendó hacer una pausa y tomar conciencia sobre ese “cáncer que consume a toda la familia”, producto del dolor y la pena, y que empequeñece el corazón humano.

“Se trata de la dignidad humana. Son dineros malditos porque jamás harán el bien; son fruto del dolor, del mal y del sufrimiento, y nadie prosperará con ellos”, agregó, al invitar a los captores a liberar a las personas mayores de edad con quebrantos de salud, superando la tristeza que embarga a la región.


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Fue categórico al censurar la actitud de los alzados en armas que ni siquiera respetan la Semana Santa.
 

El obispo de la Diócesis de Ocaña, monseñor Orlando Olave, clama el cese de hostilidades en el Catatumbo.

Mediadores de paz

Insistió en la misión de la Iglesia católica en la zona del Catatumbo de servir como mediadora entre los grupos en conflicto.

“Siempre estamos dispuestos y vamos a participar en todo aquello que la justicia, las autoridades y los actores armados permitan, ayudando al bienestar de los hijos de Dios”, recalcó.

Añadió que la violencia genera más violencia y que históricamente no ha servido de nada, por lo que la única salida son los diálogos de paz para la reconciliación de los pueblos.

Convocó a los habitantes de la región a impulsar iniciativas, cambiar la mentalidad y propiciar que el Señor more en los corazones para alcanzar la armonía en una zona tan próspera como el Catatumbo.


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La Defensoría Regional del Pueblo ya se encuentra en el terreno, junto con la Personería de El Tarra, con un enfoque desde los derechos humanos en el corregimiento de Filo Gringo, donde se registra una confrontación por el dominio territorial.
 

El obispo de la Diócesis de Ocaña, monseñor Orlando Olave, clama el cese de hostilidades en el Catatumbo.
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