Mediadores de paz
Insistió en la misión de la Iglesia católica en la zona del Catatumbo de servir como mediadora entre los grupos en conflicto.
“Siempre estamos dispuestos y vamos a participar en todo aquello que la justicia, las autoridades y los actores armados permitan, ayudando al bienestar de los hijos de Dios”, recalcó.
Añadió que la violencia genera más violencia y que históricamente no ha servido de nada, por lo que la única salida son los diálogos de paz para la reconciliación de los pueblos.
Convocó a los habitantes de la región a impulsar iniciativas, cambiar la mentalidad y propiciar que el Señor more en los corazones para alcanzar la armonía en una zona tan próspera como el Catatumbo.
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La Defensoría Regional del Pueblo ya se encuentra en el terreno, junto con la Personería de El Tarra, con un enfoque desde los derechos humanos en el corregimiento de Filo Gringo, donde se registra una confrontación por el dominio territorial.