Si usted planea viajar a Estados Unidos por negocios, vacaciones o placer, debe tener en cuenta un escenario sin precedentes: desplazarse entre ciudades dentro del país hoy implica enfrentar filas de hasta cinco horas para ingresar a los aeropuertos.
Continúan demoras y caos en aeropuertos de Estados Unidos
La crisis, originada en la falta de personal de seguridad tras el shutdown parcial del gobierno federal que afecta al Department of Homeland Security desde mediados de febrero de 2026, ha desatado un caos operativo que ya deja más de 50 mil vuelos afectados, entre retrasos y cancelaciones. En jornadas críticas, el sistema ha registrado entre mil y mil 500 vuelos impactados por día, evidenciando un colapso progresivo en la red aérea del país.
El problema radica en la estructura misma de la seguridad aeroportuaria.
La agencia de seguridad del gobierno enfrenta un ausentismo nacional de 9% a 10%, que en aeropuertos clave se dispara hasta un alarmante 40% y50%, acompañado por la renuncia de 400 a 500 agentes en las últimas semanas.
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Esto ha reducido drásticamente la capacidad operativa en los filtros de seguridad, generando cuellos de botella que afectan directamente el embarque de pasajeros. El impacto se concentra en los principales hubs del país como el John F. Kennedy International Airport, LaGuardia Airport, el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, el O’Hare International Airport y el Los Angeles International Airport, donde las escenas de pasajeros perdiendo vuelos se han vuelto cotidianas.
El efecto dominó ha sido devastador: menos agentes implican menos líneas abiertas, lo que retrasa el ingreso de viajeros, provoca pérdidas de vuelos, altera el embarque y rompe la rotación de aeronaves.
Como consecuencia, se estima que entre 5 mil y 10 mil vuelos han sido cancelados, mientras que decenas de miles adicionales han sufrido retrasos. No se trata de fallas técnicas ni condiciones climáticas, sino de una crisis estructural derivada del enfrentamiento político en Washington.
El shutdown, que ya supera las seis semanas, mantiene bloqueado el presupuesto federal en medio de tensiones entre partidos, mientras el gobierno ha intentado contener la emergencia con medidas temporales como órdenes ejecutivas para pagar salarios atrasados a más de 50 mil trabajadores y el uso de personal de otras agencias en aeropuertos.
Para los viajeros internacionales, especialmente quienes llegan desde Colombia o tienen conexiones dentro de Estados Unidos, el impacto es directo y severo. Las recomendaciones son claras: llegar con al menos cuatro o cinco horas de anticipación, evitar conexiones ajustadas y prepararse para posibles cancelaciones o cambios de itinerario. Adultos mayores, familias y pasajeros en tránsito están entre los más afectados en un sistema que hoy opera al límite. Mientras no haya una solución política de fondo, la crisis en la TSA seguirá golpeando el corazón del transporte aéreo estadounidense.
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