Bajo el inclemente sol y en medio del paisaje árido del sector, una bandera roja ondeando sin descanso era la única señal que delataba su presencia. Con su uniforme beige, el vigilante de un restaurante de carne llanera permanecía firme en la parte frontal del negocio, moviendo el paño con energía para atraer a los conductores y convertirlos en nuevos clientes, era Jairo Omar Rangel Pérez, de 52 años.
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Esa era su labor, la cual desempeñaba durante el día, muchas veces bajo el inclemente sol propio de este sector, cercano a las Torres de Bolívar. A pesar de las difíciles condiciones, cuentan que lo hacía casi siempre con una sonrisa en el rostro y un carisma único.
Por eso fue tan dolorosa la noticia de su súbita muerte. “Mataron al Vigi, uy, qué pecado”, decían algunos, llevándose las manos a la cabeza al ver la ‘tumba de cemento’ que el destino le tenía preparada a este hombre, quien quedó atrapado bajo un camión mixer transportador de concreto.
El siniestro vial, que aún es materia de investigación, ocurrió hacia el mediodía de ayer, 2 de marzo, en plena hora pico del establecimiento, cuando más clientes suelen llegar. Sin embargo, en esta ocasión, lo que llegó fue la muerte.
Con bandera en mano, cumplía su labor tratando de llamar la atención de los vehículos que pasaban para incentivarlos a ingresar al local, pero terminó convertido en víctima. En un momento, un camión blanco, de placa WOV-889, lo embistió.
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