Una mujer murió ahogada al ser arrastrada por las aguas del río Táchira, durante una sorpresiva crecida que provocó que se hundiera cuando intentaba cruzar hacia territorio colombiano, suceso registrado en jurisdicción del municipio Pedro María Ureña.
Venancia Cárdenas Rodríguez, venezolana, de 44 años, trabajaba como empleada en el liceo de Barrancas, municipio Cárdenas, en cuya parte alta también tenía su domicilio, específicamente en la calle El Mirador.
La tragedia tuvo lugar poco después de la 1:00 de la tarde, cuando según su familia, apremiada por un medicamento que debía ingerir diariamente, se aventuró a cruzar el río fronterizo, por el sector conocido como El Cerrito, ribera del río Táchira.
Venancia estaba sola en ese momento. Nadie presagiaba que las aguas crecerían en cuestión de segundos, situación que lamentablemente ocurrió cuando ella apenas había avanzado unos metros. Tampoco pudo regresar a la orilla, porque se hundió casi instantáneamente.
Se dijo que unas personas que se percataron de lo que estaba pasando, trataron de ayudarla pero no pudieron.
A unos 50 metros de distancia del sitio donde se hundió, salió el cadáver de la mujer, quien tampoco sabía nadar. Ya nada se pudo hacer por ella.
Allegados a la fallecida, quien dejó un hijo, lamentaron el infortunio y dijeron que sencillamente fue una víctima más de los venezolanos o colombianos a quienes el río Táchira ha cobrado sus vidas en los últimos meses, dada la situación de cierre que existe en la frontera, lo que ha causado no solo que la gente se exponga a pasar al vecino país por el río, sino por trochas o caminos verdes, en busca de medicamentos o alimentos, que en este caso en Venezuela no se consiguen.
“Si no tienes dinero para pagarles a los militares que están en los puentes, debes buscar la manera y exponerte a cruzar por cualquiera de esas otras vías. A eso se está viendo obligada mucha gente”, expresó otro allegado en la morgue del Central.
En accidente
En otros hechos, a causa de traumatismos generalizados murió Hermes Edicser Orjuela Correa, de 25 años, comerciante de mueblería, al estrellar el vehículo que conducía contra un poste del alumbrado público,en Ureña, donde dos amigos que lo acompañaban están heridos de consideración.
Su muerte ocurrió en el mismo lugar del accidente al quedar atrapado entre los hierros retorcidos.
La Nación para La Opinión
