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La Opinión
La dureza del camino se refleja en las ampollas de los pies. Muchos se ven obligados a adaptar el calzado con espuma de colchoneta para amortiguar los pasos. Además a su llegada al páramo de Berlín, ya no hay maletas, pues toda la ropa la llevan puesta, para protegerse del frío.
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