A pesar de las innumerables acciones de calle que han llevado a cabo sectores políticos del vecino país y habitantes de San Antonio y Ureña, en Táchira, para exigirle al gobierno de Nicolás Maduro la reapertura de la frontera, los llamados no han sido escuchados.
Este lunes se cumplen diez meses del cierre de los pasos binacionales ordenado de manera unilateral por el presidente venezolano y no hay vestigios de que los mismos sean reabiertos pronto.
Poco a poco los ciudadanos se han acostumbrado a esta realidad, usando las trochas como alternativa para cruzar la frontera entre ambos países.
Maduro decidió clausurar los pasos entre ambos países, luego de que tres militares venezolanos fueron atacados a tiros en Ureña. “He girado instrucciones de cerrar la frontera con Colombia en San Antonio del Táchira y en Ureña de manera inmediata por 72 horas”, esgrimió esa noche del viernes 19 de agosto.
Plazo que Maduro decidió mantener de manera indefinida y extendió la medida a los estados Zulia y Apure. A la par con esta orden, el gobierno venezolano ejecutó controles para atacar los problemas de inseguridad en esta zona con el argumento de acabar con el “paramilitarismo colombiano”, esto originó la deportación de más de 2.000 connacionales y el retorno voluntario de otros 20.000 por miedo a represalias.
A principios de mayo de 2016 en San Cristóbal, los monseñores Víctor Manuel Ochoa y Mario del Valle Moronta, obispos de Cúcuta y de esa ciudad, respectivamente, se reunieron con al gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora, para mediar en la reapertura de la frontera colombo-venezolana.
En esa oportunidad hubo una esperanza para los afectados por esta situación, dado que la medida ha separado familias. Del Valle Moronta insistió que “es necesario hacerlo por el bien de todos”. Sin embargo, el clamor de los altos jerarcas de la Iglesia Católica en la frontera tampoco fue atendido.
Días más tarde, se programó una reunión entre Vielma Mora y su homólogo de Norte de Santander, William Villamizar, también en San Cristóbal, que finalmente no se dio, pues la Cancillería venezolana no permitió al mandatario tachirense tratar el cierre.
Es importante destacar además que una reciente encuesta publicada por La Opinión señala que el 70% de los cucuteños están afectados por la decisión de Nicolás Maduro y el 86% de los consultados prefiere que la frontera se reabra.
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