La exacerbación del fenómeno migratorio y las restricciones que comienzan a imponerse a los inmigrantes venezolanos generan incertidumbre en el gobierno departamental, que teme condiciones más complejas para el territorio, si no llegan apoyos suficientes.
“Tenemos una especie de bomba de tiempo a punto de explotar, y ojalá no se gener un éxodo masivo que ahí sí complicaría toda la situación”, dijo el gobernador William Villamizar, quien reiteró el llamado a la comunidad internacional así como al Gobierno Nacional para que aporten recursos, ante la evidencia de que “aumenta el número de migrantes venezolanos”.
Según el mandatario, “la situación es muy complicada, sobre todo si tenemos en cuenta que en Bucaramanga, en el Cesar, y en otras ciudades, cuando van llegando las autoridades los están recibiendo y conduciendo hacia buses y los están regresando hacia Cúcuta”.
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Así las cosas, el mandatario señaló que la dificultad local será mayor, “porque un migrante cansado, que haya logrado llegar a la costa, a Bucaramanga, no va a volver a emprender esa travesía y se va a quedar aquí”.
Agregó que en estas condiciones, se prevé un incremento de la presencia de venezolanos en la región.
“Esperamos lograr el apoyo internacional desde Naciones Unidas, la Unión Europea, la OEA, hacia donde van encaminadas las solicitudes, y mientras tanto, el apoyo del Gobierno Nacional para poder mitigar en parte las dificultades”, reiteró.
Ayuda humanitaria
Aunque Villamizar reconoció que actualmente el departamento genera esfuerzos para atender los requerimientos en salud o educación para los venezolanos, la ayuda humanitaria en su tránsito a pie, hacia el interior del país está en vilo.
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“Nosotros ayudamos en el centro de migración en Villa del Rosario, se dan unas ayudas, pero la necesidad es muy grande y desborda cualquier presupuesto”, dijo. “Puntualmente, empezar a ayudarles de a uno es muy difícil, porque el recurso se acaba muy rápidamente”.
Recomendó que los recursos sobre los que se insiste estén dirigidos precisamente a esa atención que requieren en su desplazamiento.
Así mismo, sugirió que una de las estrategias oportunas consistiría en que los migrantes tuviesen “oportunidad de viajar a otros países, con visas de trabajo, para que puedan encontrar alguna oportunidad de laborar y generar un sustento, dado que en Colombia no es fácil, y mucho menos en esta región, que duplica la tasa de desempleo”.
En relación con la exigencia de algunos ciudadanos y de instancias como el Concejo de Los Patios, desde donde se ha señalado la urgencia de instalar un punto de control migratorio, para frenar el ingreso masivo, expresó que “se presentan muchas solicitudes, pero cualquier control o impedimento que se ponga para que continúen su viaje, haría que se quedaran en Cúcuta, o Villa del Rosario”.
Advirtió que el número de migrantes en las carreteras del departamento es numeroso, razón por la que “si los sumamos día a día, y los dejamos en la ciudad, la situación será todavía peor. Por cualquier lado que le miremos, la situación es muy difícil”.
Quedan dudas
Aunque el gobernador expresó que los recursos superan el presupuesto regional, la principal solicitud de los voluntarios que apoyan a los inmigrantes en su recorrido por la vía Cúcuta-Bucaramanga es brindar condiciones dignas, y unir esfuerzos con la sociedad civil.
Así mismo, se cuestiona por qué no se ha hecho uso de la asistencia humanitaria para emergencias, con la que cuenta el Centro integral de gestión del riesgo de desastres en Cúcuta que, según datos de Cancillería, incluye alojamientos temporales, con más de 5.000 carpas familiares); asistencia humanitaria de emergencia (frazadas, kit de cocinas y de aseo y colchonetas); agua y saneamiento (carro tanques y planta de potabilización de agua portátil) que, a la fecha, no han sido puestas al servicio de los migrantes que únicamente reciben apoyo civil.
