El diario Portafolio destacó la labor social y humanitaria que han desarrollado los sacerdotes cucuteños David Caña Pérez y Francesco Bortignon, al atender a los venezolanos que huyen de la crisis económica y social que enfrenta Venezuela.
Desde el 2017, el padre David Caña Pérez, quien recibió el galardón de las manos del presidente de la República, Iván Duque, acoge diariamente a cientos de migrantes venezolanos que cruzan la frontera y que llegan al Centro de Migraciones y a la Casa de Paso ‘Divina Providencia’, en busca de atención y ayuda.
Allí, el párroco David Caña, junto a más de 800 de voluntarios, ha entregado más de 750.000 almuerzos, en especial a niños, mujeres y ancianos.
Diariamente cerca de 120 personas se turnan para ayudar a preparar unos 1.200 desayunos y más de 3.000 almuerzos.
Para hacer estos alimentos, se necesitan unos 300 kilos de arroz, 300 más de carne o pollo y otros tanto de granos, más ensalada.
“Son comidas balanceadas, como lo mandan las organizaciones de cooperación internacional”, dice el padre Caña.
Asimismo, el padre Bortignon, misionero scalabriniano, ha atendido con caridad a los venezolanos desde el año 2016.
Según el sacerdote David Caña, vivir en Cúcuta es un gran costo para las familias venezolanas, por lo que considera la casa de paso una “bendición para ellos, porque los hermanos llegan a buscar el alimento y pueden retornar otra vez a su país”.
En esta casa de paso también pueden conseguir servicio de peluquería que hacen personas a manera de voluntariado, así como de salud, quienes también van todos los días a hacer consultas gratis y a repartir medicinas. Incluso, hasta un conjunto de música integrado por los mismos migrantes que buscan alegrar la vida a las personas que acuden para recibir el alimento.
Para el párroco, este reconocimiento “fue una oportunidad que el Señor me dio para predicar, para hablar ante un escenario donde estaban los empresarios más grandes de Colombia, sobre la realidad de los venezolanos, para invitarlos a mirar a Cúcuta, a innovar en esta ciudad, porque creemos que las bendiciones al país van a llegar por Cúcuta”.
Durante su discurso, el sacerdote contó la experiencia que lo llevó a continuar con la labor social en la ‘Divina Providencia’.
"Nadie pensó que el primer día que llegamos con una ollita a la parroquia San Pedro Apóstol de La Parada para hacer 200 sopas, una familia venezolana nos pidió la olla, nosotros creímos que era para lavarla, pero nunca pensamos que era para lamber la olla... Ahí fue cuando decidimos organizarnos para hacer algo permanente, que hasta el día de hoy ha sido una gran bendición para los hermanos venezolanos y para nosotros", indicó.
La Diócesis de Cúcuta, a través de un plan de renovación pastoral ha entregado más de 8 mil almuerzos. “Alrededor de toda la ciudad tenemos más de 6 comedores donde está el padre Francesco y los otros sacerdotes prestando un servicio”, puntualizó Caña.
En el Centro de Migraciones de la Diócesis de Cúcuta se les ha dado hospedaje, actividades lúdicas y servicios médicos a cerca de 5.000 personas en un año. En el lugar, hay capacidad para 120 personas, pero debido a la gran población migrante, le dan albergue a unas 150. También cuentan con personal capacitado como sicólogos, trabajadores sociales y expertos en pedagogía infantil.
Los reconocimientos fueron entregados este jueves en Bogotá.
