Desde el corregimiento Alto Guaramito, en la zona rural de Cúcuta, emerge una nueva voz que busca abrirse paso en la música popular. Se trata de Jesney Marieth Carrascal Barajas, una joven de 18 años que, entre sueños, disciplina y obstáculos, construye su camino artístico lejos de los grandes escenarios.
Actualmente cursa tercer semestre de Idiomas, pero su verdadera vocación la encontró desde niña.
“Mi pasión por la música popular nació desde que tenía 8 años, porque siempre me ha gustado cantar y expresar lo que siento a través de la música”, contó Jesney en conversación con La Opinión.
Para ella, el canto no es solo un talento, sino una forma de conexión emocional. “Dios me regaló el don de conectar con las personas con mi voz”, sostuvo.
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Su estilo está marcado por letras profundas, esas que hablan de amor, desamor y vivencias reales. En ese camino, reconoce influencias claras de cantantes que dejan huella en el género como Paola Jara, Francy, Yeison Jiménez, Jhonny Rivera y Pipe Bueno.
“Son artistas que cantan con el alma y logran hacerme sentir cada palabra”, aseguró la cucuteña.
Sin embargo, el camino no es fácil. Vivir en una zona rural implica retos adicionales que van más allá del talento.
“Lo más difícil ha sido la falta de oportunidades y recursos. Desde el acceso a estudios musicales hasta darme a conocer, todo se vuelve más complicado”, explicó. A esto se suma la distancia con la ciudad y, en ocasiones, la falta de apoyo de su entorno.
Pese a ello, la joven no se detiene. Ha logrado presentarse en espacios importantes como las Ferias de Cúcuta 2025, además de participar en eventos de fundaciones y distintos escenarios que le permiten ir ganando experiencia. Cada presentación, dice, representa un paso más hacia su meta.
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“Todas esas dificultades me han hecho más fuerte, más constante y perseverante. He aprendido a valorar cada pequeño avance y a no rendirme”, afirmó con convicción. Su historia es reflejo de muchos jóvenes talentos que, desde territorios apartados, luchan por ser escuchados.
A futuro, su visión es clara: quiere consolidarse como artista, grabar sus propias canciones y conectar con el público.
“Sueño con poder darme a conocer, llegar al corazón de muchas personas con mi música y representar mis raíces con orgullo”, expresó.
Mientras tanto, desde Alto Guaramito, su voz sigue afinándose entre la esperanza y la disciplina, demostrando que el talento no tiene fronteras, pero sí necesita oportunidades para florecer.
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