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Editorial
Zonas en riesgo
Parece que el Ejército de Liberación Nacional (Eln), señalado de perpetrar esos ataques, ya encontró ahí una especie de ‘nicho’ para hacer notar su desafío a la autoridad y cierta demostración de fuerza.

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La opinión
La Opinión
Martes, 14 de Abril de 2026

En menos de seis meses, otra vez un importante sector del Anillo Vial Oriental de Cúcuta es escenario de un atentado terrorista con explosivos.

En la primera fue derribada una torre de energía con el poderoso artefacto y en la segunda, en el mismo punto, una patrulla de la Policía fue alcanzada por los explosivos activados a su paso.

¿Estamos ante la pérdida del control de un territorio urbano por parte del Estado? Los hechos ocurridos hacen que se genere esta válida inquietud.

No se puede normalizar que un lugar cerca de urbanizaciones y de un concurrido centro comercial pase a transformarse en un especie de ‘zona roja’ por la movilidad y accionar terrorista.

No puede permitirse que se vuelva parte del paisaje puesto que hace parte de una vía perimetral fundamental para la movilidad en el área metropolitana.

Parece que el Ejército de Liberación Nacional (Eln), señalado de perpetrar esos ataques, ya encontró ahí una especie de ‘nicho’ para hacer notar su desafío a la autoridad y cierta demostración de fuerza.

Es que si apreciamos el entorno aquél no es cualquier punto. Sobre el Anillo Vial Oriental, prácticamente al frente se encuentra el centro comercial que atrae gran cantidad de público, cerca de allí están Prados del Este y otras zonas residenciales como el conjunto Brisas donde la onda expansiva rompió los ventanales de varios apartamentos.

Dicho entorno, desde el punto de vista de garantizar la seguridad ciudadana, por lo menos requiere de patrullajes combinados de Ejército y Policía, al igual que el despliegue de acciones de inteligencia para contener esas acciones violentas en pleno casco urbano cucuteño.

Al profundizar en lo ocurrido es necesario mirar hacia Venezuela y las trochas vecinas que se encuentran en las inmediaciones, porque ahí podría encontrarse uno de los elementos disparadores de esta clase de hechos violentos.

Recordemos que en esta parte la frontera el Eln ha adquirido fuerte presencia tanto en territorio del Táchira como en zonas de Cúcuta y Villa del Rosario, con dominio de los llamados caminos verdes, ejecutando constantes atentados como el de la voladura del peaje de Lomitas, ataques a CAI y bombas dirigidas a vehículos policiales.

Que los violentos sigan actuando de esa manera es, además, otra clara manifestación de cómo la intensificación del conflicto armado en el Catatumbo  ha extendido su brazo hasta Cúcuta y municipios aledaños, hecho sobre el cual han venido advirtiendo los analistas.

Luego entonces hay que insistir en que debe procurarse una mayor colaboración y labor conjunta con las autoridades venezolanas para el intercambio de información y de inteligencia para ayudar en la persecución de quienes lancen ataques y tengan al territorio del vecino país como lugar para huir.

Esa especie de santuario en el que ellos han transformado el otro lado de la frontera  para escapar de la acción de las autoridades y de la justicia colombiana hay desmontarlo y esto se logra desde el campo de una relación diplomática que contemple una seguridad concertada de la zona binacional.

El Anillo Vial Oriental merece atención, así como el Anillo Vial Occidental, al igual que el centro d Cúcuta o cualquier barrio de la ciudad o de los municipios metropolitanos, porque a la ciudadanía hay que garantizarle el derecho a la vida,  la integridad y a protección frente a los violentos. 


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