El 9 de abril, que en Colombia tiene la imborrable huella del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el estallido del Bogotazo, es el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del conflicto armado.Norte de Santander, que ha sido y sigue martirizado por esos fragores y dramáticas consecuencias de una guerra interna que se niega a cesar, muestra diversos resultados sobre el trabajo de las entidades encargadas de apoyar a quienes han resultado afectados.
La Unidad de Víctimas pagó en indemnizaciones por daños sufridos $35.500 millones a 3.601 personas entre el año pasado y el primer trimestre de 2021.
Pero mientras esto sucede, en la fecha emblemática las familias azotadas por la violencia generada por grupos guerrilleros y paramilitares recibieron un ‘baldado de agua fría’ al quedarse sin el apoyo de la Procuraduría General de la Nación para hacer valer uno de los puntos del acuerdo de paz con las Farc, como es el de la promoción de la representación política de poblaciones y zonas especialmente afectadas por el conflicto, el abandono y la débil presencia institucional.
El sinsabor y la extrañeza que sienten las comunidades del Catatumbo, para el caso nuestro, obedece a que el Ministerio Público le solicitó a la Corte Constitucional no revivir las 16 curules de paz para las víctimas en la Cámara de Representantes, de manera temporal, y por dos periodos electorales.
Y mientras ese capítulo se encuentra en plena discusión y análisis de los constitucionalistas, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) subastará 18.111 gramos de oro y plata de las Farc, de los cuales 2.352 gramos son pertenecientes a procesos de extinción de dominio y 15.759 son de los bienes entregados por el grupo guerrillero en cumplimiento del Acuerdo.
El dinero que el Estado obtenga por esa transacción se empleará en gran medida para proceder a la reparación de las víctimas de ese grupo alzado en armas. Esto es muy importante que ocurra para ayudar a sanar heridas y lograr la reconciliación tan necesaria.
Aquí tenemos muchos ejemplos de esa arremetida de la violencia que alcanzó a barrios de Cúcuta, como Antonia Santos, y a Juan Frío en Villa del Rosario. La directora territorial de la Unidad de Víctimas, Jhoanna Gélvez Ascanio resaltó que estas dos comunidades que a lo largo de los años han sufrido fuertemente las secuelas de la violencia, hoy son ejemplo de resiliencia porque con esfuerzo, dedicación y compromiso han fortalecido el proceso de reconstrucción del tejido social.
Y otro aspecto en el que se observa un avance es en materia de la efectividad para que se logre la restitución de tierras a quienes sufrieron despojos por acción de las organizaciones que en medio del conflicto les arrebataban las propiedades a la población que nada tenía que ver con el conflicto.
En Norte de Santander los registros de la Unidad de Restitución de Tierras señalan que se han recibido 5.064 solicitudes y que la entidad con el respaldo de la Fuerza Pública ha podido habilitar 3.135, lo que quiere decir que se encuentra ese trámite con un cumplimiento por encima del 60%.
Lo importante es no revictimizar, como a veces se advierte tanto en las acciones estatales como desde los grupos armados que han llegado a disputar las áreas que antes eran ocupadas por las desmovilizadas Farc, e incluso someter a profunda discusión lo dicho ayer por el presidente Iván Duque, de que “los máximos responsables también deben dar ejemplo y ser quienes tengan las penas proporcionales y efectivas reconocidas por el derecho penal internacional”.
