Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
Una crisis que no tiene fin
El Gobierno nacional no puede permitir que combatientes de las organizaciones armadas ilegales con asiento del otro lado de la frontera en Venezuela, se devuelvan para tratar de asentarse allí.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Miércoles, 7 de Enero de 2026

Cuando estamos a pocos días de cumplir el primer año de la guerra entre el Eln y la disidencia de las Farc, seguimos notando que la crisis humanitaria no cesa, mientras que los coletazos de la violencia persisten, todo esto en medio de los acontecimientos extraordinarios ocurridos en Venezuela.

La llegada de más personas desplazadas desde municipios catatumberos es la prueba humana irrefutable de que nada ha mejorado y que más bien sigue haciéndose imposible habitar allí por la peligrosidad generada a causa de la belicosidad de estos grupos.

Cúcuta y el área metropolitana se encuentran en una especie de sándwich por las dos situaciones que están en pleno desarrollo: la una surgida desde el 16 de enero de 2025 y la otra el 3 de enero de 2026.
Independiente de todo, lo anterior nos vuelve a confirma que nos encontramos en una región que siempre va a ser impactada, para bien o para mal, por todos los hechos que ocurran en Colombia, en el departamento y en Venezuela, frente a lo cual siempre debemos estar preparados.

Abordando la tensa y volátil situación de orden público en el Catatumbo, es necesario insistir en que dicho territorio hay que salvarlo de la escalada de violencia que viene padeciendo en el último año y protegerlo de lo que pueda suceder por efecto directo de la incursión militar de     Estados Unidos en Caracas.

El Gobierno nacional no puede permitir que combatientes de las organizaciones armadas ilegales con asiento del otro lado de la frontera en Venezuela, se devuelvan para tratar de asentarse allí.

Un hecho de esa magnitud solo conducirá a un crecimiento del Eln y de la disidencia del 33 frente de las Farc que se encuentra en la zona al recibir en sus filas a quienes  determinen devolverse para seguir con sus actividades ilegales en esta parte del país.

La región advierte con preocupación el secuestro de cinco policías en esa región, por uno de los factores generadores de violencia que los tomó cautivos en la zona rural de Tibú.  Hay que exigir el respeto a la vida de los miembros de la institución policial y su pronta liberación para que regresen sanos y salvos al seno de sus hogares.

Es que hechos como el mencionado más el constante desplazamiento de habitantes que no ha parado desde el día uno de los enfrentamientos entre las estructuras que al mismo tiempo lanzan acciones de hostigamiento armado y de amenazas contra la población civil.

Lo peligroso de todo esto y que es en donde se quiere centrar el llamado de atención a las autoridades, es que una llegada de integrantes de estas y otras bandas lo único que va a provocar es el escalamiento de la guerra que puede degenerar en otra crisis de mayúsculas proporciones.

Hay que rechazar las arremetidas de quienes persisten en una estéril lucha armada -en cuanto a los supuestos beneficios para luchar por las reivindicaciones sociales de la población.

Hoy todo eso se ha desdibujado porque el narcotráfico es el combustible del conflicto que solamente viola los derechos humanos, el Derecho Internacional Humanitario y provoca, muerte, destrucción y desasosiego. Esto no puede seguir. Hay que parar este absurdo. Norte de Santander merece vivir en paz y con un Catatumbo productivo en progreso para salir de esta crisis que parece no tener fin.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion

Temas del Día