Hace pocos días una noticia sorprendió positivamente a los cucuteños: por primera vez en el último lustro, Cúcuta salió del top cinco de las ciudades de Colombia con más desempleo según las estadísticas del Dane y se ubicó en el puesto 14, entre las 23 ciudades principales, con una tasa del 12,9%.
La última vez que Cúcuta había presentado una cifra similar fue en el trimestre agosto-octubre de 2015, cuando llegó a 12,6%. Pero incluso esta nueva medición, ubica a Cúcuta casi cuatro puntos por debajo de la estadística de desempleo del 2019, antes de la pandemia.
Para sumarle más optimismo al tema, que ha sido uno de los problemas históricos estructurales de la región, la nueva cifra ubica a la ciudad cerca del promedio nacional (12,4%), lo que indica que Cúcuta tiene menos desempleados que ciudades como Ibagué, Santa Marta y Barranquilla.
Por el lado de la informalidad, nuestro mayor talón de Aquiles, aunque hubo una disminución de 3 puntos porcentuales que nos ubica en un 67%, no logramos abandonar el podio como la ciudad con mayor informalidad de Colombia.
La buena nueva sobre el empleo responde a varios puntos, entre esos a una nueva metodología aplicada por el Dane. Los cambios metodológicos se introdujeron para que la medición esté acorde con los datos del Censo de Población del 2018, pues antes se hacía basados en la información de 2005.
El rediseño obedece al interés del Dane por actualizar la encuesta al marco normativo de las estadísticas de trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por responder a acuerdos institucionales y buenas prácticas para la medición de ingreso en Colombia, y por atender las recomendaciones para la visualización de grupos priorizados como la población campesina, en condición de discapacidad y LGBTI.
Los buenos resultados corresponden al trimestre comprendido entre noviembre de 2021 y enero de 2022 y de acuerdo con distintos expertos consultados por este diario, evidencian la positiva respuesta de la reactivación económica, especialmente en un periodo que incluye diciembre, mes que suele tener un comportamiento positivo en materia de ocupación por la demanda del sector comercial.
Sin embargo, algunas voces son cautelosas frente a esta nueva cifra, pues aseguran que para ‘cantar victoria’ es importante que la tendencia se mantenga, y esto pareciera no ser tan factible teniendo en cuenta que aún no existen políticas públicas sostenidas que fortalezcan el mercado laboral en la región ni nuevas empresas que se asienten en la ciudad e incrementen la oferta de empleo de calidad.
Otro factor importante para tener en cuenta en esta medición es que la Población Económicamente Activa disminuyó, lo que pudo haber afectado la medición al tener una base más pequeña para calcular el desempleo.
Más allá de esta estadística, que vale la pena reconocer como un logro de ciudad, es una realidad que Cúcuta y su área metropolitana dependen en buena medida de una industria manufacturera que sigue en proceso de reactivación y del comercio que, si bien está creciendo, no está generando la misma cantidad de empleo de otras épocas cuando la actividad en la frontera era más dinámica y activa.
Así que el reto para la ciudad en materia de empleo está en mantener esta dinámica y en continuar con programas no temporales, sino más bien estructurales, que permitan seguir jalonando las cifras y mantengan a Cúcuta fuera de los penosos primeros lugares que ha ocupado en los últimos años.
