En un país y una zona en donde el accionar del conflicto armado es parte de la vida diaria, las promesas expuestas por organizaciones como el Eln de determinar ceses unilaterales del fuego son tomadas con pinzas y vistas desde un prisma de interrogantes sobre su real cumplimiento.
Esta guerrilla, que tiene presencia en 212 municipios del país y con la cual se reanudaron los diálogos de paz, ha prometido cesar hostilidades y silenciar los fusiles y bombas en los tiempos de Navidad y Año Nuevo.
Desde la óptica optimista se espera que el periodo de tregua tenga cumplimiento puesto que significaría un gran alivio para miles de personas, que como lo ha advertido el Sistema de Alertas Tempranas, entre 2017 y 2022 la Defensoría del Pueblo ha emitido 148 alarmas por el accionar del Eln en contra de las comunidades en diferentes regiones colombianas.
Hay 22 departamentos identificados dentro de este análisis de la entidad, en donde se detalla que la mayor presencia del grupo guerrillero se concentra principalmente en Norte de Santander, Chocó, Arauca, Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
Como en su momento lo señalaron informes periodísticos de La Opinión y de portales especializados como Verdad Abierta, el Eln montó una parte de su poderío en buena parte de los 421 kilómetros de la frontera de Norte de Santander y Táchira, con fuerte presencia en Cúcuta, Villa del Rosario, Puerto Santander, Ragonvalia y Herrán, por ejemplo, aparte de tener sus frentes en el Catatumbo y en otros municipios de esta región colombiana.
La organización guevarista, que suele hacer este tipo de anuncios al final de cada año, se ha visto involucrada en la disputa por el control de las economías ilegales alrededor del narcotráfico en los municipios catatumberos, en donde fue común la ‘guerra’ entre ilegales por ese negocio.
Con este marco, es evidente que los habitantes de Norte de Santander confían en que el anuncio del temporal cese de hostilidades tenga una efectividad real, para recibir el nuevo año en un ambiente alejado del fragor de la guerra, así sea momentáneamente. A lo mismo aspiran regiones como Tolima, Risaralda, Caldas, Bolívar, Atlántico, Cesar, Magdalena, Sucre, La Guajira, Boyacá, Casanare, Vichada y Guainía, además de Cundinamarca y Bogotá, en que el citado grupo subversivo igualmente cuenta con presencia de milicianos y combatientes.
En medio de la expectativa, vale la pena recordar el análisis que la Defensoría del Pueblo hizo sobre las características muy variadas que el Eln tiene en las distintas regiones del país, donde se encuentra en un proceso expansivo, en otras de consolidación y en otras en disputa con otros grupos armados.
Por ejemplo, en Norte de Santander, en particular en la región del Catatumbo, el Eln está consolidado. En Nariño tiene la intensión de expansión. En Arauca mantiene disputas con disidencias de las Farc y en Chocó mantiene una disputa por el control social y territorial con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o también conocido como la banda criminal del Clan del Golfo.
El tiempo será el juez natural en esta promesa de esta guerrilla con el fin de saber en realidad qué tan contundente y convincente es su intención de pactar la paz con los colombianos.
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