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Editorial
Todo empeora
Aparte de estar prácticamente deshabitado, también hay destrucción y daños en bienes civiles por efecto de los combates entre el Eln y las Farc, según lo constató la Defensoría del Pueblo.

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La opinión
La Opinión
Domingo, 11 de Enero de 2026

Filo El Gringo, corregimiento de El Tarra, es hoy un pueblo fantasmal porque prácticamente ha quedado desolado porque sus pobladores fueron obligados a huir como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos armados ilegales por el control del Catatumbo.

No asustan en el sentido literal de la palabra, pero sí lo han convertido en referencia sobre como los hechos violentos destruyen la vida diaria y violan los derechos humanos de quienes residen en esas localidades que pasan a convertirse en predios en disputa bélica.

Aparte de estar prácticamente deshabitado, también hay destrucción y daños en bienes civiles por efecto de los combates entre el Eln y las Farc, según lo constató la Defensoría del Pueblo.

Esta herida de la nueva etapa inéditamente prolongada de los combates entre dos estructuras armadas se extiende también hacia otros puntos de la subregión, en este caso específico la vereda Las Palmeras.

“Se evidenció que las confrontaciones fueron en inmediaciones de las viviendas de la población civil y de la escuela. Esto generó el desplazamiento masivo, afectaciones emocionales de las personas y daños en las casas y la escuela. También el derrame de crudo contaminó cultivos de palma de aceite como consecuencia delos impactos de las armas contra el tramo del oleoducto que cruza por la vereda”. 

El anterior reporte lo hizo la Defensoría luego de inspeccionar ese lugar para observar el impacto que provocaron los combates del 25 de diciembre del año pasado, entre el Eln y la disidencia de las Farc.

La dramática importancia de dicho reporte es que es una confirmación de que la situación de orden público en esa zona nortesantandereana no ha mejorado ni un segundo desde que estalló este episodio que nos muestra una violencia sin fin de la que ha resultado imposible escapar por razones como el narcotráfico y la reconfiguración de las organizaciones armadas ilegales.

Pero lo que se advierte es que hay un desprecio absoluto hacia quienes no tienen nada que ver con esta guerra que se ha degradado al ni siquiera respetar los mínimos humanitarios y pisoteando la dignidad de las personas, entre otros.

Y sin error a equivocarnos, este par de organizaciones sí están haciendo trizas la paz con esa manera de actuar en donde los intereses por controlar las economías ilegales y tratar de someter a la población al régimen de las armas, sigue cerrando cualquier opción de ir a la mesa de conversaciones.

Lamentablemente, todo indica que el 16 de enero cuando se cumpla el primer año de esta guerra absurda, nada habrá mejorado sino empeorado, porque entre otras, cinco miembros de la Policía Nacional están secuestrados por el Eln.

El pedido es a que ambos grupos desescalen este absurdo pasaje, liberen a los agentes, cesen las hostilidades y le pongan punto final a un episodio que está adquiriendo más visos de riesgo, debido a los últimos acontecimientos que se han venido presentando en Venezuela.

Al Gobierno nacional la solicitud es para que tenga presente la gravedad de lo ocurrido y actúe con más firmeza frente a los combatientes y sus cabecillas de ambos bandos en contienda quienes han demostrado desprecio por la vida, estar empeñados en el negocio ilegal de la cocaína  y ejecutar acciones de terrorismo y de ataques contra la población civil. 


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