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Editorial
¿Tienen todo bajo control?
Ronda la duda de sobre quién recaerá la responsabilidad de que la estrategia de abrir los colegios falle y ocasione la propagación del virus entre los niños y sus grupos familiares. ¿Esa carga la llevarán los padres, el colegio o el Estado?
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Miércoles, 7 de Julio de 2021

Es inminente la reapertura del sector educativo en básica primaria y bachillerato en los colegios públicos y privados de Cúcuta, en cumplimiento de una directriz del Ministerio de Educación del retorno a clases presenciales a partir del miércoles 21 de julio.

¿Está todo dispuesto para que nada suene discordante y la salud de los niños, jóvenes, profesores, padres de familia, conductores y vecinos esté a salvo de contagios por coronavirus?

No hay claridad, por ejemplo, sobre cómo se garantizará que en los reducidos salones de clase en los que hasta finales de 2019 eran acomodados los alumnos, hoy en esta temporada pandémica se puedan  guardar las distancias, sin riesgo sanitario alguno.

En el ambiente ronda la duda de sobre quién recaerá la responsabilidad de que la estrategia de abrir los establecimientos escolares falle y ocasione la propagación del virus tanto entre los niños como en su grupos familiares. ¿Esa carga la llevarán los padres, el colegio o el Estado?

Se sabe que los profesores están haciendo reuniones virtuales con los papás y mamás para en una especie de ‘votación’, sin ningún acompañamiento científico ni teniendo en cuenta que la mayoría de planteles siguen con la misma infraestructura física de la normalidad que regía hasta antes de la pandemia, decidir si envían o no a sus hijos a clases presenciales.

“Entendemos que los señores docentes son servidores públicos y deben cumplir con las órdenes del Gobierno Nacional y la ministra de Educación, pero nosotros los padres de familia conociendo realmente la situación que vive el país con el alto contagio de la COVID-19 y el alto número de muertes, consideramos que no están dadas las condiciones para que los niños vuelvan a los colegios”, es la posición de Eduardo Parra, presidente de la Liga Municipal de Padres de Familia en Cúcuta.

Y mientras así como él piensan muchos, también hay otros que apoyan el retorno urgente a las aulas, como lo ha dicho la ministra María Victoria Angulo González:  “la prestación del servicio educativo de manera presencial está encaminado a garantizar el derecho fundamental a la educación en armonía con el derecho a la salud de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y responde de manera inmediata a sus necesidades y a la equidad en las oportunidades, para contribuir con el proyecto de vida de la presente generación”.

En medio de esa división de opiniones surge otra inquietud: ¿acaso en Cúcuta ya tenemos un medio de transporte urbano moderno, cómodo, aireado y que acata la bioseguridad? La contestación a todas las anteriores es no. 

Y si es así, entonces cómo se hará para evitar el sobrecupo en las busetas cuando los estudiantes vuelvan a ser usuarios del servicio y qué garantías tienen ellos y los demás pasajeros de que dichos vehículos no vayan a terminar convertidos en peligrosos focos de contagio.

Y el servicio de transporte escolar cómo se regulará en el sentido de que tampoco los carros que lo prestan pueden llevar todos los puestos llenos y así cumplir con el distanciamiento físico. ¿Harán varios viajes? ¿O en eso ni en lo del transporte público se ha pensado?

Y hay un elemento más. ¿De qué forma se evitarán las aglomeraciones a la hora de entrada y de salida de las instituciones educativas escolares?, ¿qué garantía hay de que estas no produzcan problemas?

A 15 días de una normalidad con bioseguridad en los colegios, se contraponen dos inquietudes: ¿por qué no se deja que termine 2021 con virtualidad y alternancia? ¿Por qué sí, no les dio miedo  ir a las marchas y a los  centros comerciales?   

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