Construir imperios a costa de la Construir imperios a costa de la esclavitud y explotación sexual finalmente terminan por el suelo y en su derrumbe el estruendo le recuerda a la sociedad que la exclusión, la pobreza extrema y la desigualdad, son facilitadoras de estos hechos, razón por la cual hay que ponerle mucha atención para cerrar esas brechas.
Es que al acecho de niñas, jóvenes y mujeres adultas agraciadas que viven en barrios de Cúcuta donde campean todos los problemas socio-económicos y de inseguridad, hay personajes y organizaciones que encuentran ahí una ‘mina’ para enriquecerse a costa de la vejación física y moral de sus víctimas.
Pero aparte de eso, las migrantes que han llegado huyendo de Venezuela también ahora son presa fácil de quienes montan organizaciones para atraparlas y llevarlas a ese mundo donde a la fuerza las prostituyen.
Lo que acaba de ocurrir con la redada activada por la Interpol y la Policía Metropolitana, nos trae una gran lección y es que la capital de Norte de Santander y el área metropolitana se han convertido en un lugar propicio para que la trata de personas florezca y desde aquí se extienda con tentáculos nacionales e internacionales.
Quien iba a imaginar que tres exuberantes mujeres que se muestran en sus páginas de Facebook en lujosos hoteles y ostentando su riqueza, fueran realmente las integrantes de una tenebrosa organización que de Cúcuta se llevaba para Ecuador y Panamá (donde tienen cuentas pendientes con la justicia) mujeres para esclavizarlas sexualmente, luego de convencerlas con falsas promesas de trabajo e ingresos en dólares.
Al leer los detalles que se han ido conociendo, se pudiera decir que esta organización cucuteña no tiene nada que envidiarles a los temibles métodos de sometimiento a sus víctimas por parte de bandas internacionales.
Debe procurarse una acción judicial contundente contra ese tipo de delitos que lamentablemente muy poco se denuncian por las amenazas a que son sometidas las mujeres a quienes les advierten que cualquier aviso a las autoridades lo podrían terminar pagando con la vida sus familiares.
Al dar un repaso a unas cifras que ayudan a darle el contexto a la situación, debemos recordar que en Cúcuta los niveles de pobreza extrema se encuentran en el 20,7%, para 2020, según el DANE, hecho que por sí solo muestra la vulnerabilidad en que se encuentra una gran parte de la población.
Pero además, después de conocer que dicha organización al margen de la ley llevaba por lo menos cuatro años en esta práctica, creería uno que los casos de víctimas conocidos por las autoridades abundarían. Pero no es así.
En ‘Una mirada a la trata de personas en Norte de Santander’, elaborado por Border Lab y que fue revelado el pasado 7 de abril, señaló que en los últimos dos años, la trata de personas en Norte de Santander se ha incrementado de manera preocupante: entre 2019 y 2020, los casos aumentaron un 267%, al pasar de 3 a 11 víctimas explotadas, tanto de trata interna (4) como de trata externa (7).
Y démosle otra puntada desde la realidad cucuteña, y es que aquí el desempleo entre las mujeres llega a niveles del 22,1% en datos de marzo-mayo de 2021, también según los resultados del organismo estatal, luego no es fortuito lo que ocurre, sino que se trata de un fenómeno derivado de la falta de oportunidades que pone en bandeja de plata, ante los traficantes de personas, a los grupos poblacionales sin ninguna oportunidad.
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