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Editorial
Siempre es mejor hablar
Debemos recordar que muchos empleos y numerosas empresas colombianas dependen de las relaciones comerciales con Estados Unidos.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 9 de Enero de 2026

Reducir la tensión y restablecer los canales diplomáticos y del diálogo se convierten en las mejores opciones para evitar empujar a Colombia a los riesgos de una intervención, bombardeo o enfrentamiento con Estados Unidos.

Lejos de cualquier consideración ideológica y consistente con los pedidos que internamente se han hecho para frenar la polarización, el contacto telefónico del presidente Gustavo Petro con su homólogo estadounidense Donald Trump, constituye una  luz de esperanza.

El diálogo directo entre Washington y Bogotá es la opción más favorable para alcanzar acuerdos en medio de las diferencias políticas y conceptuales, porque lógicamente los intereses del país están por encima de cualquier circunstancia o consideración.

Y de nuevo aparece el hecho que debe quedar bien grabado tanto para el actual jefe de Estado como para quienes lleguen a ese cargo, que las relaciones internacionales de Colombia no pueden y no deben manejarse ni desde los micrófonos ni desde las redes sociales.

Siempre es mejor hablar. Siempre es mejor encontrar las opciones que permitan llegar a unos entendimientos. Los discursos llenos de descalificaciones o las contestaciones más fuertes que las palabras expresadas por la contraparte lo único que dejan al final del día es un ambiente de zozobra y de preocupación por lo que pueda suceder.

“Por supuesto, que siempre van a existir diferencias, pero lo importante es que se llevó a cabo un diálogo muy constructivo”, es el recordatorio dejado por el embajador colombiano en los EE. UU., Daniel García-Peña.

Y ese es el meollo del asunto. Que todo resulta más efectivo tratarlo en conversaciones y contactos directos, que en una especie de mensajes cruzados por televisión, prensa, radio o redes sociales que al no tener una mediación diplomática o canal oficial ni diplomático alguno, lo que terminan es poniendo en riesgo una relación que supera los doscientos años.  

Son muchas los asuntos en los cuales Colombia y Estados Unidos requieren de la cooperación mutua para el beneficio de ambos pueblos, entre los que se encuentran las drogas ilícitas y la inseguridad, por ejemplo.

En eso es importante el diálogo constructivo para que en asuntos como el problema del narcotráfico ambos gobiernos lleguen a acuerdos y definan las estrategias para que este flagelo sea frenado y aquí deje de alimentar el conflicto armado y en el exterior deje de seguir llevando  a más personas al mundo de las drogas.

De aquí en adelante no se puede permitir retroceder. Al abrirse un nuevo capítulo entre Bogotá y Washington es necesario continuar con serenidad y tacto para que los puentes que se tiendan logren la solidez requerida teniendo presente que la diplomacia es necesario que prime de ahora en adelante.

Al darse este diálogo y cursarse una invitación del presidente Trump a Petro, en la Casa Blanca, el panorama que se dibuja con nuestro aliado estratégico es más despejado de lo que ha estado en las últimas semanas y meses.

Debemos recordar que muchos empleos y numerosas empresas colombianas dependen de las relaciones comerciales con Estados Unidos.

Y si continuáramos haciendo un listado, lo que vamos a encontrar es que son muchas más las cosas que nos unen que aquellas que nos distancian y por tal motivo a ninguno convienen las tensiones y los desencuentros.  La diplomacia siempre tiene que ser la mejor consejera.


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