Dos modelos de cambio se les presentaron a los colombianos como fórmula para los próximos cuatro años. Frente al tarjetón están las alternativas de las llaves presidenciales Rodolfo Hernández-Marelen Castillo y Gustavo Petro-Francia Márquez.
Algo que hoy podría marcar un hito es que Colombia, en caso de ganar Gustavo Petro pasará a la historia por llevar a la Vicepresidencia de la República a una mujer negra que, por ejemplo, significa una reivindicación para las minorías étnicas y un asunto a favor en las relaciones con Estados Unidos cuya vice Kamala Harris es afrodescendiente.
Una expectativa en el espectro político, es que probablemente la Liga de Gobernantes Anticorrupción y el Pacto Histórico, serán los que dominen la escena en las elecciones presidenciales de hoy, eclipsando a los partidos tradicionales y otros movimientos ya conocidos.
De la manera en que jueguen sus estrategias, uno desde la presidencia y otro como fuerza opositora, podríamos decir sin temor a equivocarnos que hoy echarán sus raíces dos organizaciones políticas que darán mucho de qué hablar y que lógicamente irán a disputarle a los partidos tradicionales, el poder local en las elecciones del año entrante.
Uno de los aspectos que preocupa sobre los resultados finales de la votación, es que de llegar a ser muy apretada, la gobernabilidad para el ganador podría iniciar maltrecha y con riesgos de que la calle sea un probable escenario de confrontación, teniendo en cuenta las complicaciones sociales y económicas que ha tenido el país.
Los observadores han indicado la necesidad de que se busquen alternativas para que los dos contendientes, definido el balotaje, busquen por todos los medios una especie de acuerdo sobre aspectos mínimos que eviten en el corto y mediano plazo severas complicaciones producto de la tensión política que vive el país.
Cuando hoy estemos marcando el tarjetón, uno de los alivios que tendremos es que habrá terminado una de las campañas más sucias y agresivas a la que haya asistido el país en los últimos tiempos, en la que se han usado todas las estrategias habidas y por haber para intentar desprestigiar al adversario, llevándose de por medio las mínimas normas éticas y morales.
Al tachar a alguna de las fórmulas o el voto en blanco, de todas formas y como lo exponen los análisis, la incertidumbre no se apaciguará, porque persisten interrogantes sobre el resultado final para muchas de las necesidades y requerimientos que tiene el país, cuestiones que tendrá que enfrentar el modelo que se estrene a partir del próximo 7 de agosto.
Los desafíos que le esperan al ganador no son nada fáciles en un país con 50 millones de habitantes en el que los niveles de pobreza están en el 39%, el desempleo es del 11,1% y la informalidad del 44,5%, por ejemplo.
Estos índices que aquí en Norte de Santander también son muy complejos, requieren de una solución urgente y ahí es donde está otro de los aspectos en que los expertos coinciden, y es que el ganador ni será el mesías ni el poseedor de la lámpara mágica, pero sí debe de ser un facilitador para que nuestros males, incluyendo el lacerante conflicto armado, tiendan a revertirse.
La responsabilidad de todos es inmensa. Colombia está atravesando hoy un pasaje crucial de su historia en donde los ciudadanos al votar adquieren el deber de ayudar a consolidar un país en el que quepamos todos en medio de las diferencias conceptuales. Por esa razón, esta segunda vuelta es un episodio trascendental para nuestra democracia.