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Editorial
Se volvió humo
Es bueno que se sepa que para educación, al igual que para el deporte y también la salud, es que va dirigido el recaudo del impuesto al consumo de cigarrillos.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 6 de Febrero de 2022

Para los que fuman, tengan en cuenta esto: el año pasado por comprar cigarrillos de contrabando los departamentos dejaron de recibir 750.000 millones de pesos por concepto del Impuesto al Consumo.

Al aterrizar ese dato de la Federación Nacional de Departamentos en Norte de Santander y teniendo en cuenta que aquí el consumo de marcas ilegales alcanzó el 68% el año pasado, lamentablemente nos arroja que $55.831 millones se volvieron humo y no entraron a las arcas por ese tributo.

En el centro de Cúcuta,  en diversos puntos de la avenida Sexta y a la vista de todo el mundo, es posible conseguir grandes cantidades de cigarrillos de marcas como: D&J, Empire, Gold, Real, Miller, Carnival, Fisher, Monarch y Concept, entre otras, que ingresaron ilegalmente al país por vía marítima o terrestre. El mismo panorama se presenta en La Parada.

Como lo publicara La Opinión en un trabajo investigativo el año pasado, British American Tobacco (BAT), empresa internacional tabacalera que se encuentra en Colombia, reveló que en 2019 esas estructuras que manejan el contrabando de cigarrillos en todo el país, recibieron 205 millones de dólares.

Y de lógica que algo turbio se oculta tras ese jugoso negocio del matute, como son los barones de la mafia de las drogas ilícitas y hasta organizaciones criminales. “El contrabando de cigarrillos permite lavar entre el 1% y el 3% del dinero del narcotráfico”, referenció el análisis de BAT en todo el país.

Ese es un elemento importante para que las autoridades puedan afinar el combate contra este negocio, puesto que aunque existe la Ley Anticontrabando, quienes están en esas andanzas son muy expertos en tener el máximo cuidado para no cruzar ciertos límites y así evitar las sanciones consignadas en ella.

También es bueno que los fumadores de esos cigarrillos llegados desde India, Corea del Sur, Uruguay o China, conozcan que somos quintos en Colombia entre las regiones con mayor índice de compra de  ese producto ilegal: La Guajira (94%), Cesar (85%), Magdalena (84%), Sucre (70%) y Norte de Santander (68%).

A propósito, ahora que se escuchan tantas inquietudes, quejas y denuncias  sobre las condiciones de los colegios públicos que volvieron a recibir a los estudiantes, es bueno que se sepa que para educación, al igual que para el deporte y también la salud, es que va dirigido el recaudo del impuesto al consumo de cigarrillos.

De todas formas y pese a esa competencia, que muestra como en Cúcuta de cada 10 cigarrillos que se consumen, 6 son de contrabando, el departamento logró el año pasado $18.467 millones por ese concepto.

Al estar tan lejos de una meta adecuada y siendo un departamento con tantas necesidades en los campos de la salud y la educación, es realmente urgente que para 2022 el presupuesto y el cumplimiento del mismo sea más exigente, con una rigurosa operación para desbaratar a las organizaciones dedicadas a este negocio que produce tanto daño.

Sabiendo el gobierno departamental que esos $55.831 millones no recibidos porque se pierden entre el humo del contrabando y que hubieran servido para acondicionar muchas escuelas o ampliar algunos hospitales, debe de ser muy estricto en ese campo y reclamarle hacer lo mismo a la Polfa y a la misma DIAN.

Ojalá que Norte de Santander dentro del plan anticontrabando por $16.900 millones que liderará este año la Federación Nacional de Departamentos, tenga ahí una herramienta contundente para cerrar dicho desangre por esa vena rota, que finalmente golpea a los más necesitados.

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