El presidente Santos sembró una mata de plátano para reemplazar otra de coca que él mismo arrancó. Con ello, puso en marcha el programa de sustitución de cultivos que, de verdad, marca el afianzamiento del proceso de paz.
Si la mata permanece allí, en ese rincón rural de Uribe (Meta) y arroja frutos, la paz se habrá consolidado por fin en Colombia, al menos en lo relacionado con el endemoniado y desquiciado país surgido de los cultivos clandestinos de coca.
En esto radica la importancia del viaje de Santos a Uribe (Meta), la tierra de las Farc por antonomasia, como que allí tuvieron, durante largos años, la famosa Casa Verde, sede del secretariado y cuartel general de esa guerrilla. Uribe era, por decirlo de alguna manera, la capital de las Farc.
Así, el acto de reemplazar una mata por otra tiene mucho de simbólico.
Porque también fue Uribe el pueblo donde se dio una de las peores batallas entre las Farc y el Estado, cuando el 4 de agosto de 1998, unos 800 guerrilleros se tomaron a sangre y fuego el pueblo y mataron a 29 soldados y policías, hirieron a otros 32, secuestraron a 7 y derribaron un helicóptero militar Bell UH-1.
Esta vez fue una mata. Pero la aspiración del gobierno, de acuerdo con sus planes, es sustituir durante un año 50 mil hectáreas de coca por cultivos legales.
No será gratis: a las 83 mil 790 familias, vinculadas a 67.193 hectáreas de coca, se les entregará 1 millón 800 mil pesos mensuales a cada una, a manera de compensación, para luego del año, entregar hasta 10 millones de pesos por familia, para consolidar proyectos productivos que desarrollen a partir de ahora.
Esa es la base del programa con el que Santos y Colombia responderán al reto de erradicar 180 mil hectáreas de coca y de golpear, con la mayor eficacia, los cultivos ilícitos y el tráfico de cocaína.
Al acto asistió el embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, quien apoyó el programa de sustitución, porque “la única manera de dar solución a eso (al problema de las drogas) es con la ejecución de un plan, y es lo que vemos”.
Este plan incluye el compromiso de las Farc de acompañar y promover de manera directa la llegada de la sustitución a los territorios más afectados con los cultivos ilícitos, con el fin de afianzar su compromiso con la solución definitiva del problema de las drogas. Así está contemplado en el punto 4 del Acuerdo de Paz.
El asunto de la sustitución de cultivos ilícitos, por lo que implica para Estados Unidos, el de la paz con las Farc y el Plan Paz Colombia serán, sin dudarlo, básicos en el diálogo al que el presidente Donald Trump invitó a Santos a la Casa Blanca el próximo jueves.
Desde ahora se puede prever que será una reunión fructífera, muy exitosa para Santos y para las relaciones bilaterales entre dos países que poco a poco se están perfilando como aliados insustituibles en el Hemisferio.
