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Editorial
Retrasos indeseados
Con una inversión de 24 mil millones de pesos, que beneficiarán a más de 127.000 las personas en cinco de las comunas más pobladas de la ciudad, estas obras fueron recibidas con mucha expectativa por los cucuteños.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 2 de Marzo de 2022

La incredulidad es una de las características que, con el tiempo, han ido adoptando los ciudadanos, cansados de que las administraciones de las ciudades propongan proyectos de infraestructura que, en el papel o en la dialéctica suenan muy bien, pero que en la realidad, por múltiples razones relacionadas con los procesos de lo público,  tienden a enredarse, llegando muchas veces a no materializarse.

En Cúcuta, desde hace casi un año se viene hablando de los corazones de barrio, una original propuesta planteada con el propósito de descentralizar la atención que brindan las distintas dependencias del municipio, de manera que estos nuevos centros multipropósito pongan al servicio de los ciudadanos la facilidad de los trámites cerca de sus hogares, evitando así desplazarse hasta el centro de la ciudad.

Además de este propósito de actividades administrativas y financieras, los corazones de barrio fueron planteados como espacios de formación y recreación cultural para servir a las 5 comunas o barrios donde están planteados: Scalabrini, La Libertad, Estoraques-Progreso, Banco de Arena y Ceci.

Con una inversión de 24 mil millones de pesos, que beneficiarán a más de  127.000 las personas en cinco de las comunas más pobladas de la ciudad, estas obras fueron recibidas con mucha expectativa por los cucuteños.

Cuando la Alcaldía anunció los ‘Corazones de barrio’, se dijo en esa oportunidad que su entrega se cumpliría para diciembre  de 2021.

Sin embargo, como suele suceder en los tiempos de la administración pública, estas obras aún no han iniciado, a pesar de que los proyectos fueron adjudicados a través de licitación pública desde noviembre del año pasado.

Ante la queja de algunos líderes comunales de las zonas donde se levantarán los ‘corazones’, quienes han asegurado que “aún a estas alturas no todos los estudios y diseños de los corazones están culminados”, el Área Metropolitana de Cúcuta, entidad encargada de los proyectos, ha explicado que aún falta por cumplir con los registros de los predios. Aunque aclaró que esta misión ya la tramita la alcaldía ante la Oficina de Registro Público.

La demora en estos procesos, por cuestiones ajenas quizás a la voluntad de los funcionarios que los lideran, generan una pérdida de confianza en la ciudadanía, ya de por sí escéptica por la forma en la que en el pasado, muchas de las obras que les han prometido, han quedado en eso: promesas que nunca se materializan.

Uno de los grandes retos que tienen las administraciones municipales y las entidades metropolitanas es realizar una planeación muy eficiente para lograr minimizar los riesgos de  retraso, tan comunes en lo público, y lograr victorias en la ejecución, que se traduzca en momentos que permitan restaurar la confianza de la ciudadanía. 

Esta alcaldía ha logrado hacerlo interviniendo oportunamente en  algunas obras, como la del intercambiador de Cuatro Vientos, que tuvo varios tropiezos y que pudo ser concluido gracias a una gestión oportuna. También, con las ‘orejas’ del puente Benito Hernández, obra que había quedado inconclusa desde la pasada administración. 

Otros proyectos trascendentales para la ciudad, como el Catastro Multipropósito, deben ser revisados para que continúen su implementación,  pues implican un beneficio para miles de ciudadanos.

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